Italia adopta medidas hacia el renacimiento de la energía nuclear con la aprobación de un nuevo plan gubernamental

En un giro trascendental para la política energética italiana, el Ejecutivo ha dado luz verde a un proyecto de ley que marca el inicio de un potencial retorno de la energía nuclear en el país, casi cuatro décadas después de que el pueblo italiano decidiera su prohibición mediante referéndum. La aprobación de este proyecto por parte del Consejo de Ministros es solo el primer paso hacia una revolución energética que aún debe ser ratificada por el Parlamento italiano. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, subrayó la importancia de este movimiento, enmarcándolo dentro de una estrategia para garantizar una energía «limpia, segura y de bajo coste», clave para la independencia estratégica y la seguridad energética de Italia.

La legislación propuesta no solo contempla las directrices para la operación de futuras plantas de energía nuclear, sino también la financiación de investigaciones sobre las tecnologías necesarias para su desarrollo. Además, pretende establecer un proceso más ágil para el desmantelamiento de las antiguas centrales nucleares y la creación de una entidad reguladora independiente que supervisará el sector.

Italia, en su camino hacia este cambio de paradigma, no es novata en el ámbito nuclear. A pesar de la prohibición de 1987, ha mantenido una presencia indirecta en el sector a través de empresas estatales como Enel y Eni, las cuales operan y invierten en proyectos nucleares en el extranjero. El ministro de Energía, Gilberto Pichetto Fratin, reveló el año pasado que el gobierno italiano ha estado en conversaciones con firmas internacionales, incluidas Westinghouse de Estados Unidos y EDF de Francia, para posibles colaboraciones en la construcción de reactores nucleares avanzados en territorio italiano.

La decisión del Ejecutivo se presenta como una respuesta pragmática ante los desafíos de la transición energética y el cambio climático. Con la energía nuclear proyectada para contribuir hasta el 22% del mix energético para 2050, Italia espera no solo alcanzar sus metas de descarbonización de manera más eficiente, sino también generar un ahorro significativo de hasta 17.000 millones de euros en el proceso.

No obstante, el camino hacia la reintegración nuclear es largo y requiere de amplios consensos tanto políticos como sociales. Aunque el Gobierno ha dado un paso firme, será el Parlamento y, en última instancia, la sociedad italiana quienes decidan el futuro energético del país, cuarenta años después de haberse alejado de la energía nuclear. Este proyecto de ley no solo simboliza un potencial cambio de rumbo en la política energética italiana, sino también una reflexión sobre las necesidades energéticas contemporáneas y el papel que la energía nuclear podría jugar en el abastecimiento de una energía más limpia y segura para las futuras generaciones.

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