Irán ha dado un giro inesperado en la arena internacional al designar a la Marina Real y la Real Fuerza Aérea británicas como grupos terroristas, además de clasificar al servicio de inteligencia MI6 como un «grupo hostil». Esta decisión, anunciada el domingo, responde a lo que Teherán considera acciones hostiles del gobierno británico a lo largo del último año, incluyendo su apoyo a la guerra liderada por Estados Unidos contra la República Islámica. Las tensiones se han intensificado en un contexto marcado por crecientes rumores de un posible ataque por parte de Estados Unidos e Israel.
El Ministerio de Exteriores iraní expuso en un comunicado que tales designaciones buscan reaccionar a las acciones del Reino Unido, que, según irán, ha colaborado en la guerra contra Irán mediante «acceso a bases e instalaciones militares» para Estados Unidos. También se refirió a la reciente caracterización de la Guardia Revolucionaria como una amenaza para la seguridad nacional británica como parte de un «contexto de hostilidad» que justifica esta provocadora respuesta.
Las relaciones entre ambos países se han deteriorado, en especial tras acusaciones británicas sobre un supuesto complot iraní relacionado con la base aérea de Fairford. Irán ha rechazado enérgicamente tales acusaciones, calificándolas de «infundadas» y lamentando que se utilicen como estrategia para impulsar una campaña antiraní. Este episodio refleja la compleja y tensa interrelación en el escenario geopolítico actual, donde la desconfianza y las represalias mutuas parecen estar a la orden del día.
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