En una conmovedora alocución ante la Comisión de Narcóticos de las Naciones Unidas en Viena, la directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogras de EE.UU., Sara Carter, resaltó la urgente necesidad de colaboración internacional en la lucha contra el narcotráfico, un desafío que no solo afecta a Estados Unidos, sino que ha devastado comunidades en todo el mundo.
Con un tono de empatía y firmeza, Carter comenzó su discurso recordando a los padres que han perdido a sus hijos a causa de las drogas, a las familias desgarradas y a las comunidades golpeadas por esta epidemia. “Vengo a dar voz a los millones de estadounidenses que no pueden estar aquí hoy porque sus vidas fueron truncadas por las drogas ilícitas”, expresó con emoción.
Bajo el liderazgo del presidente Donald J. Trump, la administración estadounidense ha intensificado su respuesta contra este flagelo. Si bien ha habido logros como la Operación Southern Spear, que ha permitido la captura de figuras clave en el narcotráfico, Carter enfatizó que los esfuerzos deben ser aún mayores. «Debemos intensificar la lucha, llevar el combate a donde estas redes criminales se sienten más seguras», instó la directora.
La cooperación entre países de la región es fundamental, y recientemente se ha evidenciado en reuniones de seguridad con aliados en el Caribe, donde se han discutido estrategias para desmantelar cárteles. Carter también manifestó su solidaridad con México tras la eliminación de «el Mencho», un líder cartelero, pero recordó que el costo en vidas es devastador. “Mi corazón llora por las familias que han sufrido la violencia de los cárteles”, agregó, enfatizando la necesidad de una respuesta solidaria.
Sin embargo, el camino hacia la erradicación del narcotráfico es por demás complicado. El uso de fentanilo, una sustancia altamente adictiva y mortal, ha llevado a la pérdida de aproximadamente 80,000 vidas solo en el último año. Estas cifras son escalofriantes y subrayan la urgencia de actuar. Carter destacó que el gobierno de EE.UU. ha comenzado a considerar el fentanilo y sus precursores como “armas de destrucción masiva”, reconociendo el impacto devastador que tienen en la sociedad.
En su discurso, la directora señaló que los cárteles están librando una guerra química, aprovechando las laxas regulaciones de algunos países productores de sustancias químicas. “Sabemos de dónde provienen estos componentes, fabricados en grandes cantidades en China, y estamos trabajando incansablemente para detener este comercio desde su fuente”, comentó.
Invitó a los países del mundo a unirse en esta lucha, no solo contra las drogas, sino también contra las empresas criminales que las respaldan. “Nuestro desafío es que ellos no juegan bajo las mismas reglas”, advirtió, apelando a la unidad y la fortaleza colectiva de las naciones.
En conclusión, Carter instó a que, si el objetivo compartido es un mundo pacífico y ciudadanos saludables, no se puede permitir que las fuerzas que amenazan con destruir ese sueño sigan prosperando. La lucha está lejos de ser fácil, pero con la cooperación internacional y la determinación, el cambio es posible.
Fuente: WhiteHouse.gov

















