El Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) y Médicos Sin Fronteras (MSF) ha presentado hoy el informe “La acción humanitaria 2016 – 2017: Usos, abusos y desusos del humanitarismo en el escenario internacional”, donde se realiza un balance de acción humanitaria en este bienio.

En 2016-2017, a las tres emergencias nivel tres (según la clasificación de la ONU) ya conocidas –Siria, Irak y Yemen– se añadió en octubre de 2017 la crisis de personas refugiadas rohingyas en Bangladesh y el agravamiento de la situación en la República Democrática del Congo (en la zona de los Kivu). Además, hay otras crisis de carácter crónico como República Centroafricana, Sudán del Sur, Etiopía, Nigeria y Somalia, que se han hecho tristemente habituales en el escenario internacional.

En un contexto en el que los conflictos parecen enquistarse y hacerse cada vez más complejos, la realidad operacional para la acción humanitaria también se ve afectada. La proliferación de actores no estatales en los conflictos armados y el alto porcentaje de conflictos internos están cambiando las reglas de la guerra y amenazando los marcos jurídicos que solían garantizar un mínimo de humanidad en medio del sufrimiento. La inseguridad y la fragilidad van en aumento y el personal humanitario y las infraestructuras son blanco de ataques recurrentes y generalizados. Las dificultades para acceder a las víctimas son cada vez mayores y esto se traduce en una pérdida de identidad por parte del sector humanitario, cuya capacidad para llegar hasta las víctimas de crisis agudas se ve cada vez más cuestionada.

Debido a esta crisis de legitimidad, la acción humanitaria sufre cada vez más presiones para alinearse con agendas vinculadas a objetivos políticos o, en el mejor de los casos, a objetivos de desarrollo, lo que abre la puerta a la instrumentalización del sector.

Informe completo

Fuente: http://iecah.org