Iñaki Urdangarin sorprendido por la intriga de Jordi Évole sobre la familia real

Jordi Évole ha demostrado su conocida destreza en el arte de la entrevista al sentarse con Iñaki Urdangarin, en un encuentro marcado por la reciente publicación de las memorias del exyerno del rey. En esta conversación, Évole no solo busca explorar los momentos más controversiales de Urdangarin en el entorno de la familia real, sino que también se interesa por la cotidianidad dentro del Palacio de la Zarzuela, un mundo al que pocos tienen acceso.

A lo largo de muchos años, Iñaki compartió su vida con los reyes eméritos y el entonces príncipe de Asturias, lo que le ha permitido ofrecer una visión única de cómo es realmente la vida durante el día a día en una de las familias más conocidas y poderosas del país. Sin embargo, al describir su experiencia, Urdangarin se esfuerza por presentar esa realidad como algo común y familiar, lo que provoca la curiosidad de Évole y de la audiencia.

El presentador, claramente intrigado, aborda preguntas que a muchos les podrían parecer naïves, como el tamaño de la mesa del comedor o si el rey posee un trono para sus comidas. Reveladoramente, Urdangarin responde con risas y tranquilidad, aclarando que la realidad no es tan “palaciega” como se podría imaginar: «Son sillas normales y el rey no tiene un trono para comer», afirma con un aire de asombro ante la curiosidad casi morbosa del periodista.

Incluso lanza una pregunta más personal y cotidiana: ¿Alguna vez alguno de ellos se levanta temprano para ir a comprar churros? La respuesta de Urdangarin es directa: «Esto de traer churros no sucedía, porque el desayuno allí ya estaba preparado». El comentario provoca en Évole una especie de auto-revisión de su propio interés en estos aspectos casi banales, llevándolo a disculparse por sus preguntas, consideradas por él mismo desde el “más absoluto desconocimiento” de la vida en el palacio.

Tan sorprendido estaba por las cuestiones planteadas, que Urdangarin no pudo evitar expresar su asombro, zanjando la conversación con un divertido «Estoy flipando». Así, entre risas y un sorbo de agua, concluyeron una serie de indagaciones que, aunque podrían sonar triviales, ofrecen un destello de humanidad a la imagen distante de la realeza, recordando que tras esos muros hay vidas llenas de momentos cotidianos y familiares.

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