El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha ocultado su descontento tras el fallo del Tribunal Supremo que invalida gran parte de sus aranceles comerciales, calificando la decisión como «decepcionante» y acusando a los magistrados de ser «una vergüenza» para el país. Durante una rueda de prensa improvisada, Trump expresó su frustración al afirmar que la corte ha fallado en su deber constitucional y ha estado «sujeta a movimientos extranjeros», justo cuando el país se encontraba en un contexto de disputas comerciales intensas.
El mandatario, visiblemente molesto, defendió su postura, sosteniendo que el tribunal ha limitado injustamente la capacidad presidencial para imponer aranceles. Si bien criticó a los jueces por su decisión, también mostró su apoyo a aquellos que votaron en contra de la anulación, destacando especialmente al juez Brett Kavanaugh y su «ingenio» al abordar el caso. A pesar del fallo, Trump declaró que su cruzada para establecer gravámenes a otras naciones no ha terminado y considera que la corte dejó más claro su poder para regular el comercio.
Con la mirada firme y el tono desafiante, Trump se reafirma en su agenda económica, reflejando un estilo combativo que ha caracterizado su administración. La decisión del Supremo no solo marca un revés en su política arancelaria, sino que también plantea interrogantes sobre la dinámica entre el ejecutivo y el poder judicial en un clima político cada vez más polarizado.
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