Impacto de pantallas en la salud física y mental de los menores: charla organizada por la Gerencia de Atención Integrada de Manzanares

Importancia de la educación en salud sobre el uso de pantallas en niños y adolescentes

Manzanares (Ciudad Real), 19 de enero de 2026.- La Gerencia de Atención Integrada de Manzanares (Ciudad Real) inicia sus actividades formativas y de educación en salud dirigida a padres y educadores sobre el uso de las pantallas en niños, niñas y adolescentes. El objetivo es analizar las consecuencias que un mal uso de los dispositivos o la exposición excesiva a las pantallas puede provocar en la salud física, mental y social de los jóvenes.

La actividad se desarrolla en la biblioteca municipal Lope de Vega y está organizada en colaboración con el Ayuntamiento de Manzanares.

El uso de pantallas (teléfonos móviles, tablets, ordenadores y televisión) forma parte habitual de la vida de niños, niñas y adolescentes. Desde el punto de vista de la salud, la evidencia científica indica que su impacto depende principalmente del tiempo de uso, el contenido y la supervisión adulta.

Por ello, es importante que los cuidadores y padres “conozcan las recomendaciones de la Sociedad Española de Pediatría y les ofrezcamos pautas para incorporar a la rutina de sus hogares y evitar así las consecuencias del uso excesivo de pantallas”, explica Juan López, enfermero del Centro de Salud Manzanares 1 que forma parte del equipo docente compuesto por dos enfermeros y una enfermera residente.

Riesgos físicos y emocionales

Desde la perspectiva de la salud mental y emocional, un uso excesivo de pantallas se ha asociado con un mayor riesgo de síntomas de ansiedad, depresión, irritabilidad y baja autoestima, especialmente en la adolescencia. También se ha observado relación con dificultades de atención y concentración cuando el tiempo de pantalla es muy elevado.

Además, el uso intensivo de redes sociales puede aumentar la comparación social, la presión por la imagen corporal y la exposición a situaciones de ciberacoso, lo que influye negativamente en el bienestar psicológico. “Temas que se abordarán también relacionados con los adolescentes y jóvenes”, explica Juan López.

Las charlas se han organizado por tramos de edad, ya que nos son los mismos efectos los que tiene el uso de pantallas en los menores de 3 años que en los jóvenes adolescentes”, añade el enfermero de Atención Primaria.

En cuanto a la salud física, el tiempo prolongado frente a pantallas favorece el sedentarismo, lo que puede contribuir al aumento de peso y a un mayor riesgo de problemas cardiovasculares a largo plazo. También se ha relacionado con molestias musculoesqueléticas, como dolor de cuello y espalda, debido a malas posturas. A nivel visual, el uso intensivo de pantallas se asocia con fatiga ocular, sequedad en los ojos y un mayor riesgo de desarrollo o progresión de la miopía, especialmente cuando se reduce el tiempo al aire libre.

El sueño, otro aspecto clave

El sueño es otro aspecto clave. El uso de pantallas, sobre todo antes de acostarse, puede alterar los ritmos de sueño. La luz emitida por los dispositivos y la estimulación cognitiva dificultan conciliar el sueño y reducen su calidad. Dormir menos o peor afecta al estado de ánimo, al rendimiento académico y a la regulación emocional.

Respecto al desarrollo cognitivo y social, el impacto no es siempre negativo. El uso moderado y con contenidos adecuados puede tener beneficios educativos y favorecer el aprendizaje digital. Sin embargo, cuando el tiempo de pantalla desplaza actividades fundamentales como el juego activo, la lectura, la interacción social presencial o el descanso, puede afectar al desarrollo integral del menor.

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