En una reciente entrega del programa «First Dates», Iago, un gallego de 32 años, se presentó con una propuesta audaz que no solo captó la atención del presentador Carlos Sobera, sino que también ofreció una ventana a la diversidad del amor en la actualidad. Iago, ingeniero aeronáutico y residente en Madrid desde hace más de una década, llegó con una firme declaración: su bisexualidad no es solo una etiqueta, sino un estilo de vida. “No me importa lo que tenga entre las piernas”, afirmó sin titubeos, dejando claro que su apertura hacia el amor no conoce fronteras de género.
Lo que realmente sorprendió a Sobera fue la claridad de Iago en búsqueda de la pareja ideal. Más allá de su orientación sexual, el joven buscaba en su cita alguien con «las cosas claras y objetivos en la vida» y un toque de ambición. Pero ahí no terminó su lista de deseos: Iago reveló que también necesitaba a alguien «con carácter y autoridad», ¡que le ponga ciertos límites! Esta solicitud, lejos de ser habitual en las citas del programa, hizo que la audiencia y el presentador se quedaran boquiabiertos. “Necesitas a alguien que te ponga en tu sitio… ¡Qué barbaridad!”, respondió Sobera con sorpresa.
La sinceridad de Iago no se detuvo en la búsqueda de cualidades. En un instante más íntimo, confesó que su vida sexual y sentimental es rica y diversa. Ahora que está soltero, el ingeniero se siente libre para explorar, pero reconoce que sin límites, toda esa libertad podría volverse abrumadora. «Si no me pones límites, para mí todo es campo. Todo me vale porque me gusta mucho experimentar y conocer», reflexionó, capturando la esencia de su experiencia personal.
La noche avanzó con la llegada de su cita, Diana, una mexicana de 27 años que, pese a que inicialmente no le atrajo físicamente, acabó encontrando en Iago una conexión a través de su personalidad y sus intereses comunes en el ámbito de la informática. Esa chispa descubierta puede ser una muestra de cómo, a veces, lo que importa en el amor no es solo el aspecto externo, sino la conexión emocional y la compatibilidad en ideas y metas.
Por lo tanto, Iago pudo irse a casa con una nueva cita y una conversación que rompió barreras y estereotipos, desafiando las normas tradicionales de las citas. Su episodio es un recordatorio de que lo más auténtico a veces ocurre cuando uno se atreve a ser completamente sincero con sus deseos y necesidades.















