Argelia y Marruecos permanecen en un silencio significativo a medida que se acerca la reunión programada para este domingo en Madrid, donde se discutirá el futuro del Sáhara Occidental. Ni uno ni otro gobierno ha comunicado su postura sobre el encuentro, que busca reiniciar negociaciones que llevan años paralizadas, bajo el impulso de Estados Unidos. Esta falta de comunicación es un fenómeno conocido, como destaca el analista Mohamed Elghet Malainine, quien señala que este tipo de «opacidad» también caracterizó procesos anteriores, incluyendo la elaboración de propuestas de autonomía en 2006.
La discreción parece ser una estrategia para evitar la presión de la opinión pública en las negociaciones, un contexto complicado donde el Polisario y Argelia juegan papeles cruciales. Expertos como Kamel Mansari indican que Marruecos ha presentado una versión ampliada de su propuesta de autonomía, alineándose con recientes resoluciones de la ONU. Mientras tanto, Argelia reafirmará su apoyo al derecho a la autodeterminación, una postura que podría conllevar la celebración de un referendo que incluya la opción de independencia.
Ambas partes, junto con Mauritania y el Frente Polisario, se encuentran en una fase inicial de contacto, donde la confidencialidad es clave para la elaboración de una agenda de trabajo. Ninguno de los actores ha proporcionado detalles sobre la composición de sus delegaciones o los puntos específicos a tratar, lo que añade una capa más de incertidumbre a un conflicto que se arrastra por más de cinco décadas.
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