El pasado 5 de febrero, el programa «Pasapalabra» vivió un momento histórico que quedará grabado en la memoria de los aficionados a los concursos de televisión. Rosa Rodríguez, una coruñesa que ha batallado en las pantallas durante semanas, se llevó el mayor bote de la historia del concurso: nada menos que 2.716.000 euros. Esta cifra, inédita hasta ahora en las ediciones del programa, se logró en un emocionante final en el que el tiempo corría y la presión se sentía en el ambiente.
La tensión se palpó en el plató cuando quedaban solo tres segundos en el cronómetro y la letra M fue el último obstáculo que Rosa tuvo que superar. Con una calma sorprendente, pronunció la palabra «Morrall», refiriéndose al apellido de un destacado jugador de fútbol americano que fue elegido como el más valioso de la NFL en 1968. Esa respuesta transformó su vida, llevándola a una suma que muchos solo pueden soñar.
La repercusión del triunfo de Rosa no solo se limitó a las redes sociales y las conversaciones cotidianas. Los guionistas de «Pasapalabra», quienes vuelven a ganar protagonismo tras este hito, ofrecieron sus perspectivas en un programa de radio, donde revelaron algunos secretos de la famosa dinámica del concurso. Entre ellos, Roberto Angulo, responsable de la última pregunta que catapultó a Rosa a la gloria, compartió que cada guionista tiene su especialidad. Él, por su devoción al deporte, se encarga de formular preguntas de este tipo, buscando siempre un equilibrio en la dificultad para todos los concursantes.
Borja Pérez, el coordinador de guion, apoyó la visión de Angulo, subrayando la importancia de proporcionar una experiencia justa a todos los concursantes. «Lo más importante para nosotros es que los roscos estén muy equilibrados entre los dos concursantes», insistió, afirmando que la justicia es el pilar sobre el que se sustenta el juego. Pérez fue claro ante los rumores de un supuesto «tongo», asegurando que «Pasapalabra» es un formato completamente limpio. Resaltó que el juego se basa en la habilidad y el esfuerzo, no en favoritismos.
Sin embargo, las críticas no cesaron. Algunas voces, impulsadas por teorías conspirativas, sugirieron que la victoria de Rosa se debió a su gender y origen argentino. Pérez, respondiente ante estas acusaciones, expresó que estos comentarios provienen, en su mayoría, de aquellos que no siguen el programa regularmente. “Los que son leales al concurso saben que Rosa se lo merecía y que podía acertar esa pregunta”, defendió con vehemencia.
La intensa rivalidad vivida en «Pasapalabra» entre Rosa y su contrincante, Manu, ha sido testigo de un crecimiento palpable en ambos concursantes. El nivel de competencia ha ido en aumento, y los guionistas se esfuerzan por ofrecer preguntas que no solo desafían a los participantes, sino que también permiten al público en casa sentir parte del juego.
El compromiso de «Pasapalabra» con su audiencia es innegable y se evidencia en cada sección del programa. La posibilidad de que los televidentes se sientan como concursantes desde su hogar es una de las claves que han llevado al programa a convertirse en un referente de la televisión. Así, la historia de Rosa Rodríguez no es solo un relato de un premio millonario, sino un testimonio del trabajo en equipo que sigue alimentando la ilusión de cientos de miles de seguidores.

















