El presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha participando en la 238ª reunión de la Mesa del Comité de las Regiones en Nicosia, Chipre, donde subrayó la importancia de los fondos europeos y la cohesión regional en el marco de la Unión Europea. Durante su intervención, enfatizó que el actual marco financiero no refuerza el concepto de unión, citando que la UE representa solo el 1,2% del Producto Interior Bruto de sus aproximadamente 450 millones de habitantes.
García-Page expresó su preocupación ante la tendencia de algunos a priorizar inversiones en seguridad en detrimento de la cohesión y de la capacidad de respuesta frente a crisis. En compañía del vicepresidente segundo del Gobierno regional, José Manuel Caballero, y de la directora general de Asuntos Europeos, Nazareth Rodrigo, abordaron el tema de la resiliencia en ciudades y regiones. Esta mesa, que también incluyó a otros miembros destacados, se centró en el papel de la tecnología digital y la innovación como herramientas para mejorar la preparación ante catástrofes.
El presidente regional, que hizo una referencia personal sobre su hermano gemelo para ilustrar la complejidad de la toma de decisiones ante situaciones similares, enfatizó la necesidad de fortalecer la unidad europea ante las amenazas externas. A su juicio, las regiones y ciudades son más representativas de la idea de Europa que muchas de las instituciones centrales, y destacó la relevancia de no permitir que el debate sobre seguridad relativice la importancia de la unidad.
En cuanto al ámbito de la tecnología, subrayó que la digitalización es esencial y que Europa ha llegado tarde a la innovación en comparación con otras potencias mundiales. García-Page presentó ejemplos de proyectos en Castilla-La Mancha que utilizan gemelos digitales para la gestión de incendios y recursos hídricos, y apuntó a la necesidad de una resiliencia política frente a líderes globales que ponen en riesgo el concepto de unión.
Finalmente, reiteró que cualquier estrategia de seguridad colectiva debe ir acompañada de un fuerte compromiso con la unión y la cohesión en el ámbito interno, especialmente ante las amenazas emergentes en el panorama internacional. La intervención de García-Page se enmarca en un contexto de reflexión crítica sobre la dirección futura de la política europea y el papel de las regiones en ella.

















