Francia y Canadá han dado un paso significativo al inaugurar este viernes sus consulados en Groenlandia, en medio de un clima de tensiones diplomáticas con Estados Unidos. La decisión se alinea con el deseo de ambas naciones de mostrar apoyo a Dinamarca y Groenlandia, especialmente en un periodo donde la política de Donald Trump ha planteado interrogantes sobre la soberanía de la isla. Con esta apertura, Francia se convierte en el primer país de la Unión Europea en tener representación consular en Groenlandia, mostrando un compromiso renovado con la región.
El nuevo cónsul general de Francia, Jean-Noël Poirier, asumirá su rol en Nuuk, donde su misión incluye fortalecer los lazos con la comunidad francesa y potenciar la cooperación en áreas culturales, científicas y económicas. El ministro Jean-Noël Barrot destacó la importancia de consolidar relaciones políticas con las autoridades locales como parte de su estrategia, reafirmando el respaldo francés a la integridad territorial de Dinamarca.
Paralelamente, Canadá también ha reabierto su oficina consular en Groenlandia por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, con la ministra de Exteriores, Anita Anand, al frente de la delegación que asistió a la inauguración. El regreso de ambos países subraya un interés creciente en la región, marcada por un pasado reciente de amenazas de anexión por parte de Trump, así como un compromiso por parte de Europa para fortalecer la solidaridad con Dinamarca en este contexto inestable.
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