En un movimiento que busca reforzar la seguridad nacional a través de la producción agrícola y defensiva, el presidente de los Estados Unidos ha emitido un nuevo decreto que enfatiza la importancia del fósforo elemental y los herbicidas a base de glifosato. Este decreto, respaldado por la Ley de Producción de Defensa de 1950, señala que estos elementos son cruciales no solo para la preparación militar, sino también para la seguridad alimentaria del país.
El fósforo elemental es un componente clave en la fabricación de dispositivos incendiarios, elementos de iluminación y semiconductores, que son esenciales en tecnologías de defensa, como radares y sensores. Además, en el contexto agrícola, el glifosato ha sido catalogado como la herramienta de protección de cultivos más utilizada en Estados Unidos, permitiendo a los agricultores mantener altos rendimientos mientras aseguran que los alimentos continúen siendo accesibles y asequibles para todas las familias americanas.
El decreto revela una inquietante realidad: la producción doméstica de estos insumos es alarmantemente baja, limitándose a un solo productor en el país que no satisface las necesidades anuales. Esto implica que se requiere importar más de 6,000,000 de kilogramos de fósforo cada año. Si bien el gobierno reconoce la importancia de estos materiales, también advierte que una reducción o paralización en su producción podría desestabilizar tanto la cadena de suministro de defensa como la capacidad agrícola, lo que podría tener efectos devastadores en la disponibilidad de alimentos.
La situación ha llevado a la administración a delegar al Secretario de Agricultura ciertas responsabilidades para garantizar un suministro adecuado de fósforo elemental y herbicidas a base de glifosato. Este enfoque no solo pretende eludir la escasez, sino también proteger la viabilidad de los productores domésticos de estos insumos cruciales. Las medidas que se implementen serán fundamentales para salvaguardar no solo la economía del país, sino su capacidad para hacer frente a eventuales amenazas externas.
Con este decreto, el presidente reafirma la conexión entre la defensa nacional y la agricultura, dejando claro que, en un mundo cada vez más complejo, la seguridad alimentaria y la seguridad nacional están intrínsecamente vinculadas. Ahora más que nunca, el país enfrenta desafíos que requieren acciones decisivas para asegurar que tanto las fuerzas armadas como los agricultores cuenten con los recursos necesarios para servir a la nación.
Fuente: WhiteHouse.gov

















