Hoy es un día significativo para la defensa nacional de Estados Unidos. El presidente Donald J. Trump ha firmado una Orden Ejecutiva con el objetivo de fortalecer las capacidades energéticas del país mediante el uso de la flota de generación eléctrica a base de carbón, conocido por su limpieza y eficiencia. Este movimiento busca garantizar que las instalaciones militares y las instalaciones críticas de defensa cuenten con un suministro ininterrumpido de energía baseload, esencial para mantener la preparación operativa y la seguridad nacional.
La Orden establece un claro mandato: el Secretario de Guerra, en coordinación con el Secretario de Energía, priorizará los Acuerdos de Compra de Energía a largo plazo con plantas de energía de carbón. Estos contratos buscarán no solo asegurar un suministro constante, sino también mejorar la fiabilidad de la red eléctrica y prevenir apagones, elementos fundamentales para la misión de defensa y capacidades de inteligencia del país.
La visión del presidente Trump subraya la importancia de una red eléctrica robusta y confiable. Consciente de que las interrupciones prolongadas en el suministro eléctrico pueden comprometer la seguridad del país, ha expresado que utilizar los recursos de carbón de Estados Unidos es primordial. En su opinión, fuentes de energía intermitente, como la solar y la eólica, presentan serias limitaciones, especialmente en condiciones climáticas extremas que podrían desestabilizar la red y poner en riesgo las instalaciones de defensa.
La ambición de Trump también está marcada por su deseo de que Estados Unidos sea dominante en términos energéticos. Desde el inicio de su mandato, el presidente ha subrayado las deficiencias del sistema eléctrico actual, describiéndolo como «obsoleto y desastroso». El compromiso de revitalizar la industria del carbón ha llevado a la firma de múltiples órdenes ejecutivas destinadas a eliminar las restricciones que afectan la minería del carbón en tierras federales y a proporcionar alivio regulatorio a las plantas de energía de carbón.
Las acciones de su administración han tenido un impacto tangible: han contribuido a detener el cierre de 17 gigavatios de energía a base de carbón, al tiempo que han fomentado inversiones en nuevas capacidades de generación de energía baseload en todo el país. Además, se ha renovado el mandato del Consejo Nacional del Carbón, una iniciativa cesada durante la administración anterior, resaltando así un compromiso renovado con esta industria y los miles de empleos que dependen de ella.
Con estas iniciativas, la administración Trump busca garantizar que la generación de energía nunca se convierta en un obstáculo para la defensa nacional, resaltando el papel crucial que el carbón limpio puede desempeñar en la estabilización y defensa del país. Al mirar hacia el futuro, se establece un camino claro hacia una mayor independencia energética y una infraestructura que prioriza tanto la seguridad como el desarrollo económico.
Fuente: WhiteHouse.gov

















