“Nuestra formación cultural tiene un vacío: confundimos la filosofía universal con la filosofía occidental. En estos momentos, ya no tiene sentido mirar el mundo oriental desde el exotismo. Vivimos en un mundo global y al mismo tiempo muy variado y profundamente incomunicado, por muchas redes que tengamos». Explicó la filósofa y escritora Marina Garcés, profesora de Estudios de Artes y Humanidades de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Fue con motivo del Día Mundial de la Filosofía (World Philosophy Day), una iniciativa que la UNESCO introdujo en 2002. Garcés reflexionó acerca de la influencia de filosofías y culturas orientales en nuestra sociedad.

La influencia de la filosofía oriental en Occidente 1

Garcés es reconocida por numerosos ensayos e intervenciones en medios de comunicación, y por haber trasladado el debate filosófico a la calle, teniendo una vertiente no tan conocida: la de especialista en filosofías orientales.

El boom de la cultura oriental

Es evidente que en los últimos años se asistió a una expansión de prácticas orientales en el mundo occidental: el yoga, la meditación, el mindfulness, etc. A su vez, algunas doctrinas filosóficas, como el budismo, tienen cada vez más seguidores en nuestra sociedad. Sin embargo, la gran mayoría de las corrientes de la filosofía oriental son ignoradas por Occidente, y no se estudian en los centros educativos.

Garcés considera necesario que haya más diálogo entre la cultura oriental y la occidental, y que las dos culturas se observen desde un mismo nivel: «Tenemos una mirada colonial que convierte al otro en un objeto de estudio, incluso de fascinación, pero no en un interlocutor de igual a igual. Esta estructura colonial del mundo global ha hecho que los países y las culturas no occidentales nos conozcan muy bien a nosotros y a nuestras lenguas, mientras que nosotros a ellos no. Por lo tanto, hoy en día, las personas no occidentales son las que viven realmente en un mundo plural, mientras que nosotros seguimos en nuestra pequeña provincia del pensamiento».

Con el motivo de celebrar el Día Mundial de la Filosofía, la filósofa y escritora, que también dirige el máster universitario de Filosofía para los Retos Contemporáneos de la UOC, reflexionó acerca del papel de la disciplina en la sociedad: «La filosofía impregna las formas de vida de cada sociedad. La pregunta es hasta qué punto los debates filosóficos de nuestro tiempo pueden convertirse, también, en debates sociales». Según Garcés, «las principales problemáticas de la actualidad (identidades, límites de la sostenibilidad, crisis de la democracia o relación entre los humanos y otras especies) son profundamente filosóficas y, al mismo tiempo, urgentes».

La puerta de entrada a la cultura oriental

Acerca de la influencia de la cultura oriental en nuestra sociedad, Carles Prado, experto en literatura y cultura chinas y profesor de los Estudios de Artes y Humanidades de la OUC, consideró que «si algunas prácticas como la meditación y el mindfulness sirven como puerta de entrada para un estudio más profundizado y respetuoso de estas tradiciones, deben ser bienvenidas: pueden ayudarnos a entender que vivimos en un mundo plural y a tener una actitud empática y abierta, no solo hacia esas culturas, sino también hacia los ciudadanos provenientes de países orientales que conviven con nosotros». Sin embargo, Prado alerta del riesgo de que la visión occidental de estas disciplinas «termine simplificando todo un universo».

De acuerdo a Garcés, la hegemonía del mundo occidental sobre el oriental tiene los días contados, ya que estamos viviendo un momento de transición de las relaciones de poder en el mundo. «Pensemos en un hecho importante: buena parte de la población joven del mundo no vive en países occidentales», afirma. Según la filósofa, esto es un punto de inflexión que tendrá «consecuencias culturales interesantes».