El delegado sindical de los/as trabajadores/as del servicio de mantenimiento del Hospital General Mancha Centro de Alcázar de San Juan, José Ángel Olivares Alberca, falleció a finales de la semana víctima del coronavirus Covid 19, que acabó con su vida a los 51 años de edad, apenas unos días después de serle detectado.

CCOO traslada su pésame a la hija de hija y a la compañera de José Ángel, a sus compañeros y compañeras de trabajo y a todas las muchas personas que lo querían. El conjunto del sindicato comparte el dolor de su pérdida, aún más hondo en quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo y tratarlo; y de contar con su compromiso, su inteligencia, su bondad y su entrega.

Comisiones Obreras quiere expresar su reconocimiento y agradecimiento a José Ángel; a su trayectoria vital, de la que dedicó buena parte  a la defensa de los derechos de las trabajadoras y de los trabajadores: como delegado sindical en la empresa de mantenimiento Tecnocontrol y como miembro del equipo de CCOO en la negociación de sucesivos convenios del Metal de la provincia de Ciudad Real.

José Ángel se sentía comprometido con los más débiles y con la justicia social. Y creía firmemente en la necesidad de agruparse, de organizarse en el sindicato de clase que es CCOO, para fortalecer las posiciones y poder así abrir paso a las reivindicaciones colectivas. Las defendió siempre con tanto convencimiento y firmeza como respeto y afabilidad. Y regalando, además, buen talante y buen humor.

José Ángel Olivares fue un buen sindicalista pero sobre todo fue una buena persona, que es lo que te lleva a luchar por los demás.

Una vez desencadenada la epidemia del coronavirus, sometido el hospital de Alcázar a la enorme presión asistencial provocada por la extensión de la enfermedad, José Ángel planteó a su empresa un sistema de trabajo para el colectivo del mantenimiento del centro sanitario con el que evitar coincidir en cada turno ocho, diez y hasta quince personas, como se venía haciendo.

Pensando en la salud de los compañeros y en la salud pública, José Ángel negoció y acordó con la dirección cambiar el sistema de turnos por un sistema de contingencias, garantizando la atención al mantenimiento del hospital pero evitando en todo los posibles los contactos personales, para dificultar  al máximo la propagación del virus. Tal vez por ello, por convertirse en su enemigo declarado y tenaz, el virus lo contagió a él.

José Ángel: allá donde estés, te enviamos un enorme abrazo. Hasta siempre, querido compañero.