Fallece a los 71 años Álvaro Mangino, emblema de supervivencia y esperanza tras el trágico accidente aéreo en los Andes

El mundo del arte, del deporte y de la supervivencia se ve marcado por tres partidas significativas. A la edad de 90 años, nos dejó Ángel del Pozo, icónico actor que puso rostro a numerosos personajes en el género del ‘Spaghetti Western’, dejando tras de sí un legado imperecedero en la historia del cine. Por otro lado, el ámbito deportivo sufre la pérdida de Eddie Jordan, quien falleció a los 76 años a causa de cáncer. Jordan, recordado como el exmítico jefe de equipo de la Fórmula 1, fue una figura clave en el mundo del automovilismo, conocido por su espíritu combativo y su habilidad para descubrir nuevos talentos.

Sin embargo, la noticia que ha conmocionado profundamente a Uruguay y al mundo es el fallecimiento de Álvaro Mangino a los 71 años en Montevideo. Mangino era uno de los supervivientes del trágico accidente de aviación ocurrido en Los Andes en 1972, una historia de supervivencia humana que ha trascendido fronteras y generaciones. Arrastrando problemas de salud derivados de la recuperación de una fuerte neumonía, Mangino había compartido en recientes actos promocionales de la película «La sociedad de la nieve» los duros momentos vividos y superados a raíz del accidente.

El 13 de octubre de 1972, Mangino abordó el vuelo 571 con destino a Chile, un vuelo que acabó estrellándose contra la inmensa cordillera de Los Andes. A pesar de no ser miembro del equipo amateur de rugby Old Christians Club ni estudiante del Colegio Stella Maris, dos instituciones mayoritariamente representadas entre los pasajeros, su presencia en el vuelo se debió a la cercana amistad con el presidente del club y uno de los jugadores. A última hora, fue convencido por el capitán del equipo, Marcelo Pérez, para unirse al viaje.

El accidente dejó 33 supervivientes de los 45 tripulantes iniciales. Las extremas condiciones de la montaña y la falta de recursos redujeron dramáticamente el número de supervivientes a 16. Mangino, con fracturas en la tibia y el peroné, se vio obligado a arrastrarse o a permanecer en reposo durante gran parte del tiempo, sobreviviendo gracias a los cuidados de los otros supervivientes, incluyendo la difícil decisión de recurrir a la antropofagia para sobrevivir. Finalmente, la travesía de diez días de dos jóvenes en busca de ayuda culminó con el rescate de los supervivientes.

La comunidad del Colegio Stella Maris y el Old Christians Club, a través de redes sociales, expresaron su profundo dolor por la partida de Mangino, cuya historia de resiliencia y supervivencia seguirá inspirando a futuras generaciones. La historia del «Milagro de Los Andes» continúa siendo un relato de esperanza, fuerza y el indomable espíritu humano frente a las adversidades más inimaginables.

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