La inestabilidad de Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump ha dejado huellas visibles en las dinámicas de defensa y seguridad en Europa. Esta inquietud se manifestó claramente en el III Foro Desafíos de la Defensa, realizado en Córdoba, donde líderes del sector de la defensa y representantes de la Unión Europea y la OTAN debatieron sobre los retos que enfrenta la región en un contexto geopolítico marcado por la incertidumbre. A lo largo de las discusiones, emergieron de manera recurrente conceptos como «soberanía» y «autonomía estratégica», reflejando un deseo creciente de que Europa tome un rol más activo y autónomo en su propia defensa.
La situación resulta especialmente compleja para España, que dirige su atención hacia tres frentes: el este, concentrándose en la guerra moderna en Ucrania; el sur, donde se concentran amenazas inmediatas; y el oeste, hacia Estados Unidos, tratando de entender las nuevas posturas de Washington. A su vez, se destacó que, aunque Europa cuenta con los recursos económicos y conocimientos necesarios para fortalecer su defensa, el verdadero desafío radica en la voluntad política para implementar cambios significativos y coordinar esfuerzos con eficacia en un continente marcado por divisiones estratégicas.
Los expertos presentes en el foro subrayaron la necesidad de un enfoque pragmático y coordinado entre los países europeos para avanzar en la defensa convencional. Javier Colomina, vicesecretario general adjunto de la OTAN, advirtió que la actual estructura de defensa europea necesita una transformación real y urgente para evitar un vacío de poder ante una posible reducción del compromiso de Estados Unidos. La transición hacia una mayor autosuficiencia exigirá no solo aumentos en el presupuesto militar, sino también decisiones estratégicas sobre la reestructuración y el aumento de las fuerzas armadas, lo que podría redefinir la seguridad en el continente.
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