Niños y jóvenes aprenden a cuidar el medio ambiente plantando esperanza en Ciudad Real
En un día soleado y lleno de entusiasmo, estudiantes de quinto y sexto de primaria del CEIP Alcalde José Cruz Prado de Ciudad Real vivieron una experiencia que va más allá del aula: la oportunidad de convertirse en agentes activos del cuidado medioambiental. Gracias al programa “Educando en Medio Ambiente”, estos pequeños grandes actores participaron en una actividad que combina aprendizaje, compromiso y esperanza para el futuro de su ciudad.
La calle Panaderos, en la Avenida de los Descubrimientos, se transformó en un pequeño pulmón verde donde, acompañados por los dedicados trabajadores del área municipal de Parques y Jardines, plantaron 121 árboles de diferentes especies y casi 500 arbustos. Entre algarrobos, granadas, almeces, cercis, quejigos, coscojos y encinas, las plantas no solo contribuyen a embellecer la ciudad, sino que también aportan salud y bienestar a toda la comunidad.
El concejal de Servicios a la Ciudad, Gregorio Oraá, destacó el valor de esta iniciativa. “Seguimos comprometidos con revegetar nuestra ciudad, con proyectos financiados o con fondos propios del Ayuntamiento. Es muy importante fomentar en los niños el amor por la naturaleza, porque ellos serán los que cuiden y mantengan estos espacios en el futuro”, afirmó. Además, en un gesto pedagógico innovador, los nombres científicos de las especies quedaron marcados en cada árbol, para que los niños puedan aprender y relacionar el nombre técnico con su denominación popular, fomentando un aprendizaje activo y divertido.
Para el edil, no solo se trata de plantar árboles, sino de sembrar conciencia. “Ya hemos empezado a recibir las primeras reacciones de las familias y del centro educativo, que valoran mucho esta oportunidad de vincularse con su entorno”. Y adelantó que, en definitiva, no descansarán en su labor, ya que aún quedan muchas zonas en la ciudad por aromatizar con la verdura de nuevos árboles, además de estudiar cómo reponer los ejemplares que, lamentablemente, cayeron por efectos del temporal.
Por su parte, Antonio Cuchillero, director del CEIP Cruz Prado, enmarcó esta actividad dentro de un proyecto más amplio: “Estamos desarrollando nuestra primera EcoEscuela, un programa que busca convertir nuestro colegio en un espacio más sostenible y respetuoso con el medio ambiente, involucrando a toda la comunidad educativa. Para nosotros, que esta zona sea cercana al centro significa que los niños, las familias y los docentes la cuidarán con cariño y responsabilidad”.
Esta acción no solo ayuda a reforzar el compromiso con el medio ambiente, sino que también promueve valores fundamentales como la responsabilidad, el respeto y la colaboración. La plantación de especies autóctonas como el tomillo y la jara, adaptadas a la climatología local y acompañadas de un sistema de riego por goteo que favorece el ahorro de agua, refleja un esfuerzo consciente por preservar los recursos y vivir en armonía con la naturaleza.
Al cerrar esta jornada, queda claro que las raíces de estos pequeños árboles representan mucho más que simples plantas: son semillas de conciencia ecológica, de cuidado y de amor por nuestra ciudad. Porque cuando las generaciones más jóvenes aprenden a valorar y proteger su entorno, estamos construyendo un futuro más sostenible y lleno de vida.

















