La inestabilidad geopolítica actual, caracterizada por el aumento de conflictos armados y el debilitamiento de los organismos multilaterales, ha llevado a diversas organizaciones de la sociedad civil a resaltar la importancia del derecho internacional en la protección de la población civil y la búsqueda de una paz duradera. En este escenario, líderes como Luis Miguel Gallardo, fundador de la Fundación Mundial de la Felicidad, recalcan que respetar estas normas es esencial y que cada vida humana debe ser considerada. El incumplimiento de estas leyes, advierte Gallardo, incrementa el cinismo y la desconfianza en la justicia, socavando las posibilidades de cooperación.
Desde Oxfam Intermón, Pablo Martínez Osés subraya la crisis del sistema multilateral actual y la falta de voluntad de la comunidad internacional para abordar conflictos de manera efectiva. La organización demanda un compromiso firme con el derecho internacional humanitario y mejores mecanismos de investigación y rendición de cuentas que puedan respaldar a las víctimas. Otros expertos, como Josep Maria Royo, abogan por reforzar el marco del derecho internacional y la promoción de un empoderamiento ciudadano que contrarreste la normalización de la violencia y la deshumanización de las víctimas.
La llamada a la acción es clara y convergente: la paz no es un estado pasivo, sino un proceso que depende de la implicación activa de toda la sociedad. Organizaciones como Fundipau y la Asociación Española para el Derecho Internacional de los Derechos Humanos recalcan que ni la paz ni la democracia pueden darse por garantizadas y que se requieren esfuerzos continuos para fortalecer el derecho internacional y fomentar una ciudadanía comprometida. Sin un respeto sólido por estos criterios y una participación activa, el riesgo de erosión de los derechos humanos y normalización de la violencia permanece latente.
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