En un giro inesperado en la política estadounidense hacia Cuba, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha entablado conversaciones secretas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto y actual cuidador del expresidente Raúl Castro. Este diálogo se produce en un contexto de presión intensa por parte de Estados Unidos sobre el régimen cubano, lo que ha llevado a la administración de Donald Trump a considerar a Raúl Castro, aunque ya no esté en el poder, como un actor clave en las decisiones que afectan a la isla.
Rubio y su equipo ven en Raúl Guillermo, de 41 años, una opción válida para entablar un diálogo con los jóvenes cubanos que buscan alternativas al viejo comunismo. La administración está interesada en conectar con una nueva generación que se muestra más abierta hacia un acercamiento con Estados Unidos. Aunque estas conversaciones son descritas como «discusiones sobre el futuro» más que «negociaciones», su tono amistoso ha sorprendido a muchos, sugiriendo una posible apertura en medio de la intensa tensión diplomática.
La situación en Cuba, marcada por el desabastecimiento y prolongados apagones, ha llevado a la administración estadounidense a revisar su enfoque. Trump ha afirmado que su gobierno está comprometido a dialogar con altos funcionarios cubanos, a pesar de las negativas de La Habana. Este contexto de crisis humanitaria podría influenciar las decisiones de ambos lados, mientras las calles cubanas se ven afectadas por la falta de suministros y servicios.
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