La integridad y seguridad de las elecciones se han convertido en un tema central en el discurso político estadounidense, y el presidente Donald J. Trump no ha dejado lugar a dudas sobre su postura: es fundamental asegurar que cada voto otorgue la máxima confianza posible. En este contexto, la Administración Trump ha instado de manera constante al Congreso a aprobar el SAVE America Act, un conjunto de reformas que incluye la obligación de presentar una identificación con foto para votar, entre otras medidas críticas destinadas a proteger las elecciones federales de fraudes y abusos.
A pesar de contar con un abrumador apoyo popular entre diversas comunidades y demografías, un grupo de políticos demócratas ha bloqueado sistemáticamente estas reformas. Esta resistencia ha llevado a muchas voces a cuestionar las prioridades de estos legisladores, quienes parecen anteponer los intereses partidistas a la voluntad palpable de los ciudadanos estadounidenses y, en ocasiones, de sus propios electores.
Las encuestas corroboran que la idea de requerir identificación para votar goza de una amplia aceptación. Según datos del Pew Research Center, un 83% de los estadounidenses apoya la idea de que todos los votantes presenten una identificación emitida por el gobierno, incluyendo un 95% de los republicanos y un 71% de los demócratas. Gallup, por su parte, reveló un apoyo similar, con un 84% a favor de las identificaciones de foto para votar y un notable respaldo entre las distintas identidades políticas y raciales. Por ejemplo, el 98% de los republicanos, el 84% de los independientes y el 67% de los demócratas se mostraron a favor de esta medida.
Esta realidad ha llevado a comentaristas, como el reportero de CNN Harry Enten, a declarar que “el hecho es este: el Voter ID no es un tema polémico en este país”. La mayoría de los estadounidenses, independientemente de su afiliación política o raza, está de acuerdo en que es razonable exigir una identificación para ejercer el derecho al voto. Tom Llamas, ancla de NBC Nightly News, destaca que aunque las reglas de identificación para votar cuentan con un amplio apoyo público, los demócratas en el Capitolio se oponen en gran medida a ellas.
De este panorama se desprende una conclusión clara: es momento de que el Congreso tome cartas en el asunto. Con el respaldo de la mayoría de los estadounidenses, resulta urgente que los políticos de uno y otro bando prioricen la seguridad electoral y atiendan las demandas de una población que clama por medidas que fortalezcan la confianza en su sistema democrático.
Fuente: WhiteHouse.gov

















