En un giro sorprendente para los observadores tanto dentro como fuera de Marruecos, el rey Mohamed VI ha anunciado la suspensión de sus actividades oficiales durante el Ramadán, el sagrado mes de ayuno para los musulmanes que comienza este fin de semana. Esta inusual decisión ha sido comunicada a través de un anuncio de la Casa Real, insinuando que las obligaciones del monarca serían objeto de revisión durante este período.
Tradicionalmente, el soberano marroquí se ha mantenido activo durante el Ramadán, participando en actividades de no gran exigencia que incluían la presidencia de charlas religiosas impartidas por distinguidos teólogos musulmanes y, en ocasiones selectas, la entrega de paquetes de alimentos a familias necesitadas. Estas tareas, desempeñadas desde la comodidad de las alfombras de alguna mezquita, generalmente dentro del complejo del palacio real, han sido una constante en su agenda.
No obstante, este año la salud del rey Mohamed VI, de 61 años, ha estado bajo intenso escrutinio. Observadores y ciudadanos expresaron preocupación por su estado después de notar una aparente debilidad física durante la presencia del presidente francés, Emmanuel Macron, en Rabat. Acompañado por un bastón, su imagen contrastaba con las especulaciones sobre su bienestar. A pesar de estos rumores, un comunicado oficial ha reiterado que el monarca «goza de buena salud», una afirmación apoyada por deseos de larga vida y salud firme.
Más allá de su salud, se sabe que el rey está en un proceso de «rehabilitación funcional» tras haberse sometido a una intervención quirúrgica en su hombro izquierdo, resultado de una caída durante una actividad deportiva habitual el pasado mes de diciembre. Este accidente le causó un trauma significativo, requiriendo una operación inmediata de la cual se ha estado recuperando.
Este periodo de convalecencia incluyó una estadía vacacional extendida en Abu Dhabi y periodos de descanso en su residencia de Rincón, sugerentes de una necesaria pausa para su recuperación total. Los retos que implica su rehabilitación, que limitan movimientos y posturas, tales como mantenerse sentado por períodos prolongados o el levantarse del suelo sin asistencia, han sido citados como las razones principales detrás de la revisión de sus compromisos durante el Ramadán.
Interesantemente, incluso en medio de su recuperación, el rey Mohamed VI ha continuado atendiendo asuntos de relevancia nacional. Recientemente hizo un llamado a sus ciudadanos para que este año se abstengan de comprar y sacrificar corderos durante la festividad del Aid al Adha en vista del significativo incremento en el precio del cordero, un gesto que subraya su compromiso con el bienestar económico de su pueblo.
Estas circunstancias subrayan una temporada de Ramadán excepcional para Marruecos, no solo por la ausencia temporal de su rey en el público ojo ceremonial, sino también por los desafíos y adaptaciones propuestas en tiempos de evaluaciones personales y espirituales que el mes sagrado conlleva.