El Regreso Inesperado: La Promesa y el Retorno de un Personaje Olvidado

Todo lo que el regazo de la tranquilidad ofrece para el palacio de los Luján siempre acaba por ser dejado a un lado. Y es justo lo que pone de manifiesto el capítulo 565 de La Promesa, que se emite este viernes. Un capítulo emocionante que llega a su fin arrojando sorpresas por doquier, al igual que peligrosas alianzas, emoción, y todas esas cosas a las que, semana tras semana, La Promesa ha tenido acostumbrados a sus seguidores.

Desde el propio inicio del capítulo, la propia tensión va aumentando, una tensión que se intensificará cuando Adriano, una de esas caras del pasado, irrumpa en el presente buscando a Catalina, llegando para actuar como caballo que sobresale de la trinchera en el momento más inesperado; pero no es así como Adriano se lo ha imaginado. Muy lejos de estar ante un encuentro emocionante entre los personajes, su irrupción en escena provocará la tormenta que hace caer una serie de dudas en la mentalidad de Catalina, que ya lleva algunas cuentas propias que la han llevado al borde del colapso.

EL REENCUENTRO DE ADRIANO Y CATALINA

La tensión entre Adriano y Catalina no es únicamente producto de todo lo que no han dicho. De hecho, la tensión entre ambos radica en todo lo que, a lo largo del tiempo y mediante esa acumulación, han acumulado por medio del tiempo y que ha llegado a expandirse y llegar a adquirir grandes proporciones.

Él llega con la esperanza de reescribir la historia entre ambos -historia que, para ella, ya tiene un final cierto y obvio-. Pero hoy Catalina no es la mujer que recordaba. La lucha por salir adelante en un mundo de intereses la ha endurecido y ve en Adriano no a un salvador, sino a una expresión de la vulnerabilidad que hoy no se puede permitir. Su preocupación por las palabras son comedidas, sus gestos, contenidos, como si temiera que su espontaneidad la delate.

Como ahora parece evidente, lo más fascinante reside en la forma en que el regreso de Adriano hará que su relación con sus otros personajes -Marcelo, incluso doña Francisca- se vea afectada. ¿Cambiará Adriano los frágiles equilibrios que Catalina ha conseguido consolidar? O bien, ¿por el contrario, desafiará el regreso de Adriano a Catalina a tomar decisiones drásticas sobre su futuro?

Hay una chispa indiscutible en sus ojos que da la impresión de que esta vez no va a dejar que otros tengan que decidir por ella. Adriano, por su parte, dolido por la frescura de ella, va tomando la medida y empieza a pensar si su regreso fue un error. Sin embargo, en La Promesa las coincidencias no existen, y la llegada de Adriano podría ser el anuncio de una revelación mucho más potente que las poco gratas del punto anterior.

¿Qué secretos puede tener él que podrían cambiar la mirada de Catalina? O bien, ¿hay tal vez alguien que está manipulando esta llegada para desestabilizarla? Con cada mirada por el rabillo del ojo y con cada palabra no dicha, el capítulo construye el suspense necesario para hacer caer las explosivas consecuencias que nos permitirán ver en los siguientes capítulos.

LA ALIANZA DE CURRO Y PÍA

LA ALIANZA DE CURRO Y PÍA

La relación entre Curro y Pía no es simplemente un acto de desafío, sino una declaración de guerra contra una jerarquía que siempre ha respaldado a los poderosos/as. Esta última, con su tormento derivado de la constante imagen de Jana, una imagen que Circo parece haber tomado a modo de estandarte —Pía, en su punición y dolor, articula su dolor en una furia de silencio que la hace más peligrosa que nunca— avanzan juntos para resistir a Lorenzo, quien, hasta aquel momento y gracias a la imagen del secreto, había encontrado la forma de operar con impunidad.

Pero esta última vez sus adversarios no son siervos asustados y recelosos, sino una pareja que tiene todo el riesgo. Lo que hace tan seductora esta alianza es cómo quebranta los roles establecidos en el palacio. La mujer en un mundo de hombres, el joven sin linaje, los representantes de una guerra improbable podrían llegar a ser los héroes de un combate que punk puede cambiar el rumbo de todos.

Las conversaciones a media voz, las miradas cómplices, los planes furtivos son el motor de una historia que apunta a la mezcla del drama histórico y las intrigas de un proceso policial. Cada pista que descubren, cada pista que persiguen los acerca a la verdad y pone a toda la compañía más y más en peligro. No obstante, no todos tienen la misma postura que él.

EL JUEGO DE PODER EN LA PROMESA

EL JUEGO DE PODER EN LA PROMESA

El despido de María Fernández no es sólo un castigo, sino un mensaje claro de Petra a todo el servicio: la disciplina no se negocia. Pero lo que ella entiende como una forma de reafirmar su autoridad, puede que sea el principio de su desmoronamiento. Las miradas de los odios y de las doncellas hacia las criadas son, indudablemente, imposibles de ignorar. También empiezan a levantarse voces que confirman que alguien está planeando la resistencia. Petra piensa que lo ha controlado todo, pero En La Promesa, el poder siempre es efímero.

Con el conflicto entre Petra y el servicio al borde de la ruptura, la desaparición de Antoñito añade una capa de misterio. Lope está más cercano que nunca de descubrir la verdad, y cuando la descubra, las consecuencias podrían ser devastadoras para todos. ¿Es Antoñito un peón más del juego? ¿O está involucrado en algo más? La planta del servicio se convierte en un barril de pólvora por la tensión que se acentúa cada vez más, por un secreto que puede salir a la luz en cualquier momento.

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