El presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, ha tomado una medida drástica en su lucha contra la especulación inmobiliaria al excluir a los altos funcionarios que poseen múltiples propiedades del diseño de políticas de vivienda. Este enfoque busca mitigar los conflictos de interés en un país aquejado por el acceso limitado a viviendas asequibles, un tema que ha escalado a niveles de preocupación social y económica. La decisión se extiende a todos los niveles del proceso de elaboración de políticas, abarcando desde el debate inicial hasta la aprobación final, garantizando así que las decisiones no estén influenciadas por intereses personales.
Lee ha enfatizado la necesidad de que las políticas de vivienda sean impecables, con un objetivo claro de alejar al país de lo que ha calificado como una «república inmobiliaria» dominada por la especulación. Aunque reconoce que poseer múltiples propiedades no es inherentemente problemático, critica duramente a aquellos que, en sus funciones, han permitido o creado condiciones que favorecen la acumulación de bienes raíces. En este sentido, ha subrayado que deben enfrentarse a sanciones quienes usen su posición para beneficiarse de tales regulaciones.
Además de implementar estas restricciones, el presidente también ha puesto su propia vivienda en el mercado a un precio inferior al de mercado, como un gesto simbólico de su compromiso con la reforma. Ante el incesante aumento de los precios, sobre todo en la metrópoli de Seúl, el gobierno estudia nuevas herramientas regulatorias, así como la posible revisión de beneficios fiscales para propietarios de múltiples viviendas, abordando así un problema que, según Lee, afecta tanto la inflación como la competitividad del país.
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