El Departamento de Defensa de Estados Unidos se encuentra en plena preparación para llevar a cabo varias semanas de operaciones terrestres en Irán bajo la operación denominada ‘Furia Épica’. Esta fase del conflicto, según funcionarios del Pentágono, no contempla una invasión masiva, sino que se enfocará en su lugar en incursiones tácticas llevadas a cabo por fuerzas especiales y unidades de infantería. Los objetivos de estas acciones serán específicos y puntuales, diseñados para minimizar el impacto en la población civil y maximizar la efectividad de las operaciones.
Durante el último mes, Washington ha debatido la toma de la isla de Jark, un punto estratégico para la industria petrolera iraní, y ha considerado realizar operaciones en áreas costeras adyacentes al estrecho de Ormuz. El propósito sería neutralizar armamento que representa una amenaza para buques comerciales y militares en la región. Estas revelaciones se enmarcan dentro de una ofensiva más amplia, que hasta ahora se ha centrado en bombardeos aéreos por parte de Estados Unidos e Israel.
En el contexto de este incremento de la actividad militar, el Gobierno de EE.UU. ha confirmado el reciente despliegue de elementos de una división aerotransportada y una brigada de combate en Oriente Próximo, lo que podría implicar la movilización de entre 1.000 y 2.000 militares. Las tensiones siguen escalando, y la comunidad internacional mantiene la mirada atenta sobre los próximos movimientos de la administración estadounidense en la región.
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