El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page trasmitió a los representantes de las Comunidades Originarias –colectivos que aúnan a los emigrantes de la región a otros puntos de España y a los que comúnmente se les conoce como Casas Regionales- el compromiso del Ejecutivo autonómico para convocar, a lo largo de junio, las ayudas destinadas al desarrollo de sus actividades.

El Gobierno regional convocará en junio las ayudas a las Comunidades Originarias 1

Un anuncio que realizó el presidente regional durante la videoconferencia en la que participaron representantes de nueve entidades –seis Casas Regionales y tres Federaciones de Casas Regionales- y donde quiso conocer de primera mano cómo han vivido estas entidades y sus miembros la crisis del coronavirus toda vez que les trasmitió su apoyo y el del Ejecutivo autonómico en estos tiempos difíciles.

En este sentido y en el transcurso de la videoconferencia, se garantizó la continuidad del programa ‘Conoce Castilla-La Mancha’ que apunta a fomentar la región como destino turístico del interior, a través de la promoción de viajes turísticos, de forma que se dé a conocer el patrimonio histórico, cultural y natural, y que está dirigido a estas entidades.

En el encuentro virtual, en donde participaron el vicepresidente regional, José Luis Martínez Guijarro; la viceconsejera de Relaciones Institucionales, Margarita Sánchez y el consejero de Sanidad, Jesús Fernández Sanz se les ha trasladado, además, los acuerdos y medidas para la reconstrucción económica y social en la que el Ejecutivo de Castilla-La Mancha viene trabajando casi desde el inicio de la expansión del coronavirus para paliar los efectos negativos derivados de la misma.

Además, se informó a los representantes de las Comunidades Originarias de la situación sanitaria de Castilla-La Mancha, coincidiendo con la entrada en la Fase 2 del proceso de desescalada de las provincias de Albacete, Ciudad Real y Toledo.

Actualmente, son un total de 65 las Comunidades Originarias de Castilla-La Mancha que hay repartidas en todo el país, que se constituyen como punto de encuentro de cerca de 20.000 castellano-manchegos –y sus descendientes- que emigraron por cuestiones laborales en las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado.