El fundador del PKK anuncia la disolución del grupo y el cese definitivo de las actividades armadas en Turquía

En un giro sorprendente y potencialmente histórico hacia la paz, Abdullah Öcalan, el encarcelado líder del Partido del Kurdistán de los Trabajadores (PKK), ha instado a su organización a abandonar la lucha armada y disolverse, marcando lo que podría ser el comienzo del fin de un conflicto de décadas con Turquía.

Desde su celda en la isla de Imrali, donde ha estado encarcelado por casi 27 años, Öcalan emitió un comunicado a través de la denominada «Delegación Imrali», un conjunto de políticos demócratas kurdos que lo visitaron recientemente, instando al fin de las hostilidades. En su mensaje, arguye que, aunque la lucha armada contra el estado turco fue necesaria en su momento, ahora «ya no tiene sentido», sentenciando que «el PKK debe disolverse».

Esta llamada de Öcalan presenta un punto de inflexión crucial en la prolongada guerra entre el PKK —considerado una organización terrorista por Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos— y el estado turco, una confrontación que ha cobrado miles de vidas a lo largo de los años.

Sin embargo, la acogida de esta petición plantea incertidumbres. Aunque informes indican que una mayoría dentro del PKK podría estar inclinada a seguir las instrucciones de Öcalan, se especula que habrá facciones que se opongan a tal decisión. El gobierno de Recep Tayyip Erdogan ya ha advertido que tomará medidas militares contra quienes ignoren el llamado a la disolución.

Los esfuerzos de Turquía por debilitar al PKK a través del uso de drones y el establecimiento de bases militares en el norte de Irak han mermado la capacidad del grupo en los últimos tiempos. Este contexto, combinado con las actuales tensiones geopolíticas —notablemente entre Israel e Irán—, plantea a Turquía la urgente necesidad de cerrar el capítulo kurdo para prevenir futuras amenazas a su seguridad nacional.

Asimismo, el sorprendente anuncio llega en un momento geopolíticamente delicado, con Turquía negociando con Estados Unidos sobre el destino de las fuerzas kurdas en Siria tras la caída del régimen de Bashar al-Assad. La milicia kurda siria YPG, vinculada al PKK y clave aliada de Estados Unidos en la lucha antiterrorista, está en el centro de estas discusiones. Öcalan, al instar a la disolución del PKK, podría estar allanando el camino para un acuerdo más amplio que altere el equilibrio de poder en la región.

Si bien queda mucho por determinar, la inesperada exhortación de Abdullah Öcalan simboliza una oportunidad significativa para avanzar hacia la paz y resolver un enfrentamiento que ha lastimado a Turquía y a la población kurda durante más de cuarenta años, abriendo una puerta hacia la esperanza de un futuro más tranquilo y seguro para todos los involucrados.

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