Sonia Martínez se convirtió en el rostro más popular de la televisión española de los años 80, presentando programas infantiles que alcanzaban los 10 millones de espectadores. Con apenas 19 años, esta joven madrileña nacida el 23 de septiembre de 1963 pasó de lavar cabezas en una peluquería a dirigirse a toda una generación de niños desde el plató de Prado del Rey.
Su historia comenzó casi por casualidad, pues Sonia era una deportista prometedora que llegó a ser subcampeona de Castilla de Natación. Sin embargo, su carisma natural y cercanía la convirtieron en la primera presentadora infantil que no parecía una maestra ni una tía mayor, sino una más de la pandilla.
Del triunfo televisivo al despido fulminante
El ascenso de Sonia Martínez en TVE fue meteórico. Comenzó en 1982 presentando 3, 2, 1… contacto y al año siguiente sustituyó a Mayra Gómez Kemp al frente de Dabadabadá, el programa estrella de la programación infantil. Durante las temporadas de 1983 y 1984, su rostro se hizo omnipresente en los hogares españoles.
La fama le abrió puertas en el cine, aunque rechazó papeles importantes como participar en La vaquilla de Luis García Berlanga o ser azafata en Un, dos, tres. Finalmente debutó en 1984 con Epílogo, de Gonzalo Suárez. Por ello, todo parecía indicar que su carrera no tenía límites.
Sin embargo, en 1986 un reportaje fotográfico en topless en las playas de Ibiza, del que ella misma fue partícipe buscando ganar un porcentaje de las ganancias, tuvo consecuencias devastadoras. En una España machista y mojigata, la dirección de Televisión Española decidió rescindir su contrato de manera fulminante.
La caída en el abismo de las drogas
Apartada de lo que más amaba, la televisión, Sonia comenzó a hundirse en una depresión profunda. Con tiempo y dinero, pero sin rumbo, empezó a frecuentar la noche madrileña y a coquetear con las drogas en plena epidemia de heroína de los años 80.
La muerte de su madre por cáncer terminó por hundirla completamente. Sonia se culpabilizó por no haber estado más presente durante su enfermedad: «De pronto, se me abrazó y, al instante, cayó de espalda muerta. Fue un golpe durísimo para mí. A partir de ahí, la vida se convirtió en un infierno».
Su adicción a la heroína se agravó hasta consumir dosis diarias valoradas en 20.000 pesetas. Los síntomas de su deterioro fueron evidentes:
✓ Vendió todas sus pertenencias, incluido su coche, para financiar su adicción
✓ Mintió y pidió dinero a conocidos sin revelar el verdadero motivo
✓ Reconoció públicamente su consumo de heroína y prostitución en 1991
✓ Contrajo el SIDA al compartir jeringuillas con apenas 25 años
El intento desesperado de recuperación

Aunque ganó un juicio contra Sonia Martínez para lograr su readmisión, fue elegida para presentar La bola de cristal en sustitución de Alaska. Sin embargo, el programa fue cancelado en 1988 antes de que llegaran a emitirse los capítulos grabados con ella como conductora.
En 1991, Sonia acudió al programa 3×4 con Isabel Gemio para confesar públicamente su adicción y pedir ayuda y trabajo. Fue la primera famosa en reconocer que consumía heroína, se prostituía y tenía SIDA. Su valentía para exponer su situación en una época de estigma absoluto no encontró el apoyo esperado.
Durante sus últimos años, Sonia vendió su vida a las revistas del corazón a cualquier precio. Lo único que le mantenía con ganas de vivir era el deseo de ver crecer a su bebé, Hugo.
Un final que nadie quiso recordar
Sonia Martínez falleció el 4 de septiembre de 1994, con apenas 30 años, tras cuatro días ingresada. Su muerte llegó 19 días antes de cumplir 31 años, en la más absoluta soledad y sin recursos económicos. El deterioro físico, la soledad y la desesperación fueron retransmitidos por revistas y programas televisivos con el morbo más absoluto.
Tres décadas después, RTVE Play ha estrenado La última noche de Sonia Martínez, un documental dirigido por Angela Gallardo y César Vallejo que rescata del olvido su verdadera historia. Su hermana Irene y su hijo Hugo hablan por primera vez delante de una cámara para desvelar el aspecto más humano de aquella chica extrovertida y deportista que conquistó a millones. El documental cuenta además con testimonios de Chelo García Cortés, Pepe Carabias, Nieves Herrero y Rosa Montero, quienes reflexionan sobre la fama, el escándalo y la tragedia que marcaron su existencia.

















