El expresidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, ha sido condenado a cinco años de prisión por obstrucción a la justicia, en un veredicto que marca el inicio de varias causas legales en su contra. Esta sentencia está relacionada con su intento fallido de imponer la ley marcial en diciembre de 2024, acción que fue revocada en medio de protestas masivas. El tribunal de Seúl determinó que Yoon complicó el trabajo de las autoridades al intentar esconder pruebas y no respetar el proceso deliberativo con sus ministros, al convocar solo a los que consideraba leales.
El juicio desveló la gravedad de los actos de Yoon, quien fue acusado de falsificar un documento público para declarar el estado de emergencia, así como de militarizar al Servicio de Seguridad Presidencial durante un intento de arresto en su contra. Aunque la Fiscalía pedía una pena de diez años, el tribunal decidió imponer una sentencia menor. No obstante, la situación legal del exmandatario es crítica, enfrentando en total siete juicios adicionales, incluido uno por insurrección en el que podría ser condenado a pena de muerte.
La próxima audiencia, que podría tener repercusiones aún más severas para Yoon, está programada para el 19 de febrero. Si bien el castigo de pena de muerte podría ser solicitado por la Fiscalía en el caso de insurrección, es fundamental tener en cuenta que Corea del Sur mantiene una moratoria de ejecución que se ha extendido por casi cuatro décadas. La historia reciente del país y el clima político sugieren que la situación de Yoon continuará siendo un tema delicado y complicado en los próximos meses.
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