Al Balonmano Caserío le quedan por delante diez partidos que serán diez auténticas finales. Con 16 puntos en su casillero, las cuentas a vuelapluma indican que mínimo le harán falta otros seis para salvarse matemáticamente; o lo que traducido sugiere que de los diez encuentros que le quedan por delante, al menos tendrá que ganar tres. Parece que la tarea es asequible para un conjunto que ha sido capaz de grandes gestas esta temporada y que ha competido en todos y cada uno de los partidos que ha disputado.
Santi Urdiales, el entrenador, apela a la prudencia advirtiendo que será muy difícil conseguirlo, porque a estas alturas del campeonato las urgencias aprietan y todos buscan quedarse en la máxima categoría. Tras empatar en Puente Genil, el equipo ciudadrealeño recibía en el Quijote Arena la visita del Ademar León, un clásico de Asobal que estrenaba entrenador y que cumplió con la máxima, llevándose los puntos en un duelo donde los balonmanistas no exhibieron su mejor versión y fueron a remolque frente a un equipazo que no perdonó pese a llegar herido al enfrentamiento.
En vista de la hoja de ruta del BM Caserío, los próximos enfrentamientos serán auténticos partidazos. De aquí hasta el final de temporada, tendrán que medirse a equipos que le anteceden y otros que le preceden en la tabla. El equipo ciudadrealeño buscará la salvación cuanto antes para poder disfrutar sin la presión en el pecho. Por lo pronto, toca pensar en el próximo duelo contra los castellanoleoneses, donde será necesario volver a la senda de la victoria después de tres partidos.

















