El canciller alemán, Friedrich Merz, ha marcado un punto de inflexión en la política internacional al afirmar que el orden unipolar establecido tras la caída del Muro de Berlín ha llegado a su fin, y que la hegemonía de Estados Unidos enfrenta nuevos desafíos. Durante su discurso inaugural en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Merz hizo un llamado a Washington para que busque reparar y revitalizar la relación transatlántica, apuntando a la creciente distancia entre Europa y Estados Unidos y a la necesidad de confiar en una alianza sólida para enfrentar las complejidades del mundo actual.
Merz advirtió sobre un paisaje global donde las grandes potencias dominan, a menudo a expensas de los países más pequeños, y donde el orden basado en normas se ve socavado por el proteccionismo y las tensiones geopolíticas, en particular la guerra en Ucrania y la influencia de China. El canciller resaltó que Europa debe fortalecer su capacidad militar y política, abogando por una unión más integrada y competitiva que evite caer en una burocracia excesiva. A la vez, subrayó la importancia de desarrollar una postura firme en materia de defensa, incluyendo diálogos sobre disuasión nuclear con Francia.
Asimismo, Merz subrayó que la dependencia previa de Estados Unidos es un legado que se debe dejar atrás, y destacó la responsabilidad de Europa en asumir un papel más activo y soberano en los asuntos globales. A través de una combinación de inversiones en defensa y una estrategia de política exterior más ágil, el canciller busca preparar a Europa para afrontar los retos que se avecinan en un mundo cada vez más incierto y competitivo.
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