Almodóvar del Campo ha tenido que suspender la celebración de su populoso ciclo de candelarias de invierno, las luminarias asociadas a la celebración de sus diferentes patronos de barrio, hasta que la evolución a menos de la pandemia permita la habitual concentración de decenas de personas en torno a estas hogueras y sus ermitas.

Hace una semana hubiera tenido lugar en condiciones normales la primera, la dedicada a santa Bárbara, que ya quedó sin realizarse al igual que en enero sucederá con las de san Antón y san Sebastián, en febrero con la de san Juan Bautista de la Concepción o en marzo con la de san José.

Lo que sí se mantiene, aunque no en sus respectivas ermitas, es la celebración litúrgica que, en estas circunstancias, se focaliza en el templo parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, enclave que durante estos meses de pandemia se vienen centralizando todas las eucaristías de la población.

Allí participaban el 6 de diciembre, con vecinos del barrio y demás feligreses, el primer alcalde José Lozano García y la edil responsable de Tradiciones, Lidia Paz Viñas, quienes tras la misa vespertina pudieron departir ante la imagen de santa Bárbara sobre las circunstancias y la esperada rehabilitación de la techumbre de la ermita de El Calvario.

“Aunque no la hemos podido celebrar como hubiéramos querido, quiero decir que vanos a seguir trabajando en este barrio, al igual que hacemos en el resto, pero en particular en El Calvario apoyando las peticiones que nos hacen para cambiar el tejado y a ello destinaremos la correspondiente inversión”, explicaba el primer edil.

José Lozano recuerda que el lugar en cuestión forma parte del patrimonio cultural de la población, remontándose su origen al siglo XVI, lo que supone “un valor añadido para la ruta de las ermitas y candelarias, que este año no se van a poder celebrar por prudencia a consecuencia del Covid pero, en todo caso, seguimos apoyando estas celebraciones”.

Desde la Hermandad de Santa Bárbara, Álvaro Tello se congratulaba por su parte de que, pese a las circunstancias, hubieran sido muchas las personas que habían asistido a los actos, estrictamente religiosos, celebrados en el templo parroquial, donde quedó colocada en un altar de culto para la devoción ciudadana la imagen de la patrona del barrio.

“Por capacidad y asistencia de fieles era la mejor opción y aunque de una manera muy diferente, se han vivido este año así las celebraciones este año”, refería este hermano y vecino, recordando que la programación este 2020 ha incluido triduo en los días previos y el 6 de diciembre función solemne al mediodía y misa vespertina.

Finalmente, Lidia Paz mostraba su deseo y el de la Corporación en que dentro de un año se puedan retomar las habituales vivencias en torno a santa Bárbara y el comienzo del ciclo de candelarias y “agradezco a los vecinos de El Calvario toda la labor que hacen para mantener esta tradición y sus cultos asociados”.

El ciclo anterior de candelarias hubo de suspenderse y no celebró su última cita, la de san José, por cuanto el confinamiento de la población ante el grave avance de la pandemia se produjo unos días antes de que se celebrase la del 18 de marzo en el barrio de El Altozano.