El barco insignia del Convoy Nuestra América arribó este martes a La Habana, completando un viaje de cuatro días y trayendo consigo 14 toneladas de alimentos y medicamentos, 73 paneles solares y una decena de bicicletas. Esta iniciativa, que ha reunido a cientos de políticos y activistas de diversas partes del mundo en apoyo a Cuba y en oposición al bloqueo petrolero de Estados Unidos, fue recibida por representantes del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos. El activista brasileño Thiago de Ávila e Silva Oliveira expresó que aunque la ayuda es solo “una gota en un océano de necesidades”, es un símbolo de solidaridad ante la prolongada crisis que enfrenta la isla.
Durante la semana previa a la llegada del barco, un grupo de activistas y políticos se reúne en la isla, participando en encuentros con el presidente Miguel Díaz-Canel y visitando hospitales y escuelas. El Convoy, a pesar de ser criticado por algunos sectores, busca visibilizar los efectos del bloqueo estadounidense en Cuba, una realidad que ha empeorado debido a las sanciones desde enero. La ONU ha calificado dichas sanciones como contrarias al derecho internacional y el gobierno cubano ha denunciado su impacto en la vida de los ciudadanos.
A la llegada del ‘Granma 2.0’ le seguirán otros dos veleros que partieron de México, aunque su llegada se ha visto afectada por las condiciones climáticas. Esta movilización no solo pretende ayudar humanitariamente, sino también enviar un mensaje de apoyo político en medio de una crisis que, aunque se ha agudizado recientemente, ha tenido raíces estructurales por muchos años. Líderes de diversas naciones como el británico Jeremy Corbyn y la colombiana Clara López han respaldado esta causa, mostrando la solidaridad internacional hacia un país que sigue lidiando con los efectos de décadas de bloqueos y sanciones.
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