El ambiente festivo se apoderó de las calles de Cuenca durante la celebración de la misa, un evento que ha congregado a numerosos habitantes y visitantes. Al finalizar el servicio religioso, se llevó a cabo el tradicional recorrido que une los emblemáticos arcos del Ayuntamiento con la majestuosa Catedral de la ciudad.
Este año, el evento estuvo marcado por la presencia de los maceros, quienes, con su distintivo porte, guiaron la procesión. La Banda Municipal de Música de Cuenca también se unió a la celebración, llenando el aire con melodías que resonaban entre la arquitectura histórica de la ciudad.
La tradición, que simboliza la unión y el espíritu comunitario de Cuenca, atrajo a muchas personas que se unieron para disfrutar de esta jornada llena de color y música. La participación entusiasta de los ciudadanos evidenció el fuerte sentido de pertenencia que caracteriza a esta comunidad.












