La administración de Donald Trump ha decidido levantar temporalmente las sanciones a Rusia, una medida destinada a mitigar el impacto de la escalada de precios del petróleo provocada por la reciente Operación Furia Épica contra Irán. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, informó que, hasta el 11 de abril, se permitirá la venta y entrega de crudo ruso ya en tránsito, lo que podría inyectar cientos de millones de barriles al mercado global.
Sin embargo, esta acción representa un cambio significativo en la postura estadounidense hacia Moscú, que ha estado sujeta a severas restricciones desde la invasión de Ucrania en 2022. A pesar de la controversia, Bessent aseguró que el alivio no beneficiará drásticamente a Rusia, dado que los ingresos del Kremlin están más ligados a los impuestos sobre la producción que a las ventas de petróleo ya cargado.
La decisión se produce en un momento en que los precios del petróleo superan los 100 dólares por barril, impulsados por la tensa situación en el estrecho de Ormuz, vital para el suministro mundial de petróleo. Ante la posibilidad de escasez, varios gobiernos han comenzado a liberar reservas estratégicas, mientras el tráfico en la región se ve gravemente afectado por los temores de ataques estadounidenses, dejando a numerosos petroleros varados en el golfo Pérsico.
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