En un contundente despliegue militar, Estados Unidos realizó el sábado ataques a gran escala dirigidos contra el grupo Estado Islámico en diversas zonas de Siria. El Ejército norteamericano confirmó que estas operaciones forman parte de la Operación Ojo de Halcón, lanzada a raíz de un ataque mortal en Palmira que dejó a tres ciudadanos estadounidenses y a miembros de las fuerzas sirias fallecidos, lo que ha incrementado las tensiones en la región.
Estos bombardeos, que comenzaron en la tarde del sábado según el horario de la Costa Este de EE. UU., tienen como objetivo desmantelar las capacidades del grupo yihadista, impulsando así una respuesta decidida ante las amenazas a los combatientes estadounidenses y sus aliados en el terreno. El Mando Central de las Fuerzas Armadas advirtió que la campaña busca erradicar el terrorismo en la región y ha emitido un claro mensaje: aquellos que atenten contra sus tropas enfrentarán las consecuencias, sin importar dónde se encuentren.
La escalada en las operaciones se produce en un contexto de creciente presión sobre las autoridades locales y la Coalición Internacional, que también han intensificado su respuesta tras los recientes ataques. En este clima de conflicto, la situación en Siria sigue siendo volátil, mientras Estados Unidos reafirma su compromiso de proteger a sus fuerzas y mantener una postura firme contra el extremismo islámico.
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