En un acto sin precedentes que sacudió la ciudad de Marsella, dos individuos de 48 y 60 años fueron detenidos bajo sospecha de haber lanzado artefactos explosivos contra el consulado ruso. Este incidente, ocurrido el lunes, no dejó víctimas ni daños materiales, pero ha generado gran preocupación tanto a nivel local como internacional.
El ataque, ejecutado con tres botellas de plástico llenas de sustancias explosivas arrojadas al jardín del consulado, no llegó a causar daños considerables gracias a la pronta intervención de servicios de emergencia. Aunque dos de estos artefactos detonaron, el rápido despliegue de cerca de treinta bomberos del batallón naval y de varias unidades de policía, quienes acordonaron la zona, previno que el incidente escalara a mayores.
Las detenciones de los implicados se produjeron en el marco de una manifestación pro-Ucrania frente al Ayuntamiento de Marsella, conmemorando el tercer aniversario de la invasión rusa a Ucrania. Hasta el momento, no se han revelado detalles sobre la nacionalidad o la ocupación de los sospechosos, manteniendo así una atmósfera de especulación sobre los motivos detrás del ataque.
El Ministerio de Exteriores ruso no tardó en reaccionar, catalogando el hecho como un acto terrorista y exigiendo a las autoridades francesas una investigación exhaustiva sobre el mismo. En respuesta, la Fiscalía de Marsella ha abierto una investigación judicial por «degradación por sustancias explosivas o incendiarias».
Este ataque contra el consulado ruso en Marsella ha reavivado el debate sobre la seguridad de las sedes diplomáticas y las posibles repercusiones de los conflictos internacionales en suelo francés. Con la investigación aún en curso, el mundo espera respuestas que esclarezcan este preocupante suceso y las medidas que tomarán ambos países para evitar que se repita en el futuro.