En un esfuerzo continuado por mantener la estética y el patrimonio de la ciudad, las autoridades locales han impuesto dos nuevos expedientes sancionadores, cada uno con una multa de 1.500 euros, por actos de vandalismo en forma de pintadas en espacios públicos. Este tipo de actos no solo afectan la belleza de la ciudad sino que también tienen un impacto negativo en la percepción de los ciudadanos y turistas que visitan la zona.
La medida disciplinaria no se limita únicamente al pago de la sanción monetaria; los responsables también están obligados a cubrir los costos asociados con la limpieza y restauración de las áreas afectadas. Con estas últimas sanciones, se eleva a cinco el número de multas que se han impuesto en el transcurso del año por delitos similares.
Las autoridades han reiterado su compromiso con la preservación del entorno urbano y han advertido que continuarán con una política de tolerancia cero ante las pintadas y el vandalismo. Hacen también un llamamiento a los ciudadanos para que colaboren en la identificación y denuncia de estos actos, con el fin de mantener la imagen de la ciudad y evitar repercusiones negativas en el tejido social y económico de la misma.
Este es un recordatorio claro de que mantener el orden y la belleza de la ciudad es una responsabilidad compartida entre el gobierno y la ciudadanía, y que el respeto por el espacio público se debe traducir en acciones concretas para evitar su deterioro. Las sanciones impuestas reflejan la seriedad con la que se toman estas infracciones y el deseo de las autoridades de disuadir a los futuros infractores.