El 22 de febrero de 2026 marcará un día de recuerdo y reflexión en Estados Unidos, conocido como el Día Nacional de las Familias Ángeles. Esta conmemoración se erige en honor a las miles de vidas que se han visto truncadas por la violencia de criminales indocumentados y las drogas que atraviesan nuestras fronteras. La administración ha hecho un llamado a la nación para que se una en las iglesias y otros espacios comunitarios, recordando a las víctimas y apoyando a las familias que han sufrido pérdidas irreparables.
El presidente ha utilizado esta ocasión para reafirmar su compromiso con medidas de deportación de indeseables, un esfuerzo que se encuentra en el centro de su agenda. En su discurso, destaca trágicas historias de vidas jóvenes, como la de Laken Riley, asesinada en un acto violento que, según el presidente, podría haberse evitado si se hubiera cumplido la ley de inmigración. Este tipo de narrativas sirven para empujar a la opinión pública hacia un marco de acción más estricto en materia de inmigración, donde la seguridad y la justicia se presentan como prioridades.
Enfatizando el dolor de las familias afectadas, el presidente mencionó que tras recibir una carta de un oficial de policía de Nueva York, quien relató los eventos que condujeron al asesinato de Riley, su determinación para abordar la crisis de la inmigración ilegal se ha visto afianzada. La historia señala cómo un individuo indocumentado fue liberado en un contexto que, según el presidente, pone en riesgo no solo a la comunidad, sino también a las fuerzas del orden.
Pero no solo la violencia física es objeto de este reconocimiento. La epidemia de opioides, especialmente el fentanilo que cruza la frontera, también se cita como una de las mayores tragedias humanas a enfrentar. Cada año, miles de estadounidenses sucumben a esta crisis, con familias que quedan desgarradas y comunidades que se ven afectadas en su totalidad. Esta conexión entre el tráfico de drogas y la inmigración ilegal resuena en las palabras del presidente, que asegura que cada vida perdida es un recordatorio del costo de no actuar.
El mandatario también se refirió a las reformas que su administración ha estado implementando. Explicó que el nuevo marco legislativo apunta a fortalecer las medidas de seguridad en las fronteras, con un aumento significativo en el personal de seguridad y la autorización para la construcción de nuevas barreras físicas. Los resultados de estas políticas, según sus declaraciones, ya han dado frutos, y se han registrado cifras históricamente bajas en las detenciones a lo largo de la frontera sur.
Sin embargo, el presidente reconoció que el camino por recorrer es extenso. Insistió en la necesidad de cambiar las políticas de «santuarios» que, a su juicio, protegen a criminales indocumentados en lugar de a las comunidades que deben ser defendidas. Su llamado a la acción también incluyó una invitación al Congreso para que apruebe medidas más severas contra aquellos que vuelven a cruzar la frontera después de haber sido deportados.
Mientras se acerca esta fecha de conmemoración, la retórica en torno a la inmigración sigue levantando pasiones. La administración considera clave su enfoque en el control de la inmigración ilegal y su compromiso con las víctimas y familias afectadas por la violencia asociada. A medida que se consolidan estos esfuerzos, las voces de las familias angelicales permanecerán en el centro del debate público, recordándonos que detrás de cada estadística hay una historia de dolor y pérdida que merece ser escuchada y honrada.
Fuente: WhiteHouse.gov

















