El día 19 de octubre es el Día Internacional del Cáncer de Mama, y la sociedad tiene que ser consciente del trabajo diario que hacen los profesionales que son especialistas en esta enfermedad. En Ciudad Real tenemos el privilegio de contar con el doctor Ricardo Pardo, Presidente de  AECIMA (Asociación Española de Cirujanos de la Mama) y cirujano de mama en el Hospital Quirón de Ciudad Real y en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, después de haber dedicado 20 años en el Hospital General Universitario de Ciudad Real, nos ha contado sus impresiones vividas en primera línea de la influencia del COVID en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama.

Para estos profesionales la pandemia del Covid-19 también ha supuesto un hándicap en su trabajo diario. En marzo se suspendieron las cirugías programadas de todos los tumores incluido el cáncer de mama para no someter a las pacientes a los riesgos adicionales de contagiarse en un ambiente hospitalario altamente contagioso en ese momento así como por la falta de medios personales y materiales dedicados en su totalidad a la lucha contra el coronavirus. Solo se operaron los casos que progresaban sin que las medicaciones fueran efectivas. El resto de las pacientes fueron seguidas por teléfono y reiniciadas las cirugías a lo largo del mes de mayo con el consiguiente retraso.

El doctor Pardo nos detalló que coordina un estudio Nacional y participa con otros centros nacionales y portugueses en uno Internacional relacionado con la influencia de ese retraso en el pronóstico de las pacientes. Afortunadamente los datos provisionales obtenidos no son pesimistas dado que el período de tiempo fue corto para tumores como el cáncer de mama. Aun siendo preocupante esa situación, es más grave aún las pacientes que se han quedado sin diagnosticar por la complicación general del sistema sanitario durante el tiempo de la pandemia, al no haber podido asistir a las campañas de detección precoz de este tipo de cáncer y que ahora, por miedo tampoco van a ser examinadas. En toda Europa se detecta una disminución en el número de mujeres diagnosticadas de cánceres de mama respecto a años previos. Y esos casos serán diagnosticados antes o después. Muchas mujeres con síntomas no acuden al Hospital o a sus centros por miedo y esa es una situación que hay que corregir.

La disminución de asistencia de pacientes a ser examinadas en campañas de diagnóstico precoz también es una tónica que se ha detectado a nivel internacional por el miedo derivado del Covid-19 y ese efecto sí que puede tener graves consecuencias en el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad.

Procede, en el Día Internacional del Cáncer de Mama, que las pacientes y sus familias sean conscientes que en la actualidad este tipo de dolencia  tiene un alto porcentaje  de posibilidades de ser combatido si se detecta a tiempo la enfermedad. El estudio de este tipo de cáncer es uno de los que más ha avanzado en todas las especialidades que participan en su proceso de diagnóstico y tratamiento. La mayor parte de las mujeres que padecen este tipo de tumor pueden disfrutar de una buena calidad de vida tras superar la patología.

Hay que reivindicar que desde la Administración Sanitaria Regional se fomenten las campañas de detección precoz de este tipo de patologías y que, se diseñen las más adecuadas estrategias de sanidad público-privada para que los resultados sean cada vez más positivos. Las pacientes tienen que ser conscientes de que más que nunca deben de participar en los programas de Detección Precoz de Cáncer de Mama tomando las medidas de seguridad habituales en estos días.

Como mujer y representante política, en este Día Internacional, quiero transmitir que el pesimismo conduce a la debilidad, y el optimismo en el tratamiento a tiempo conduce a la superación de esos malos momentos, en el que de la mano de los profesionales de la medicina tenemos un futuro para disfrutar junto a nuestras familias y amigos.