Una intensa ola de frío y nieve ha paralizado gran parte de Europa este miércoles, dejando a cientos de viajeros atrapados y provocando la cancelación de miles de vuelos. Aeropuertos en París, Bruselas y Ámsterdam se han visto especialmente afectados, con cientos de vuelos suspendidos y largas colas en las vías de acceso. En Francia, la nevada ha causado atascos de más de 1.600 kilómetros, complicando aún más la situación con la interrupción de trenes y servicios de autobuses. Para colmo, un nuevo temporal se prevé para las próximas horas, lo que podría agravar aún más el escenario.
En los Balcanes, la situación es crítica, ya que alrededor de 15.000 personas en Serbia y Bosnia-Herzegovina siguen sin electricidad, teléfono ni agua por las intensas nevadas, lo que ha llevado a las autoridades a declarar el estado de emergencia en algunas áreas. La acumulación de nieve ha afectado también a transportes por carretera y ferrocarril, con consecuencias devastadoras en regiones como Croacia y Eslovenia, donde carreteras han quedado colapsadas y aeropuertos cerrados.
Mientras tanto, en Italia, las fuertes nevadas obligaron al cierre de escuelas y causaron inundaciones en Roma, donde el río Aniene se desbordó tras lluvias torrenciales. Las temperaturas continúan cayendo y las autoridades han aconsejado a la población evitar desplazamientos innecesarios. Las nevadas más copiosas de los últimos años están dejando su huella en todo el continente, y la llegada de nuevas tormentas no hace más que intensificar la preocupación.
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