La Fiscalía sueca está en el centro de un inquietante caso que involucra a un hombre de 60 años acusado de haber explotado sexualmente a su esposa durante más de tres años, vendiendo sus servicios a al menos 120 hombres. La investigación, impulsada por la denuncia de la mujer en medio de un proceso de divorcio, ha puesto sobre la mesa el grave delito de proxenetismo. Según la fiscal Ida Annerstedt, se trata de una explotación «desconsiderada» y a gran escala.
Desde su detención en octubre, el hombre ha sido objeto de un intenso escrutinio, en un caso que revisita la problemática del abuso y la explotación en las relaciones de pareja. Aunque anteriormente había sido investigado por maltrato a su esposa, el caso fue cerrado sin cargos. Ahora, sumado a un oscuro pasado relacionado con la banda de moteros «Ángeles del Infierno» y condenas previas por maltrato, su situación legal se complica aún más.
La Fiscalía ha anunciado que presentará cargos formales el próximo 13 de marzo, anticipando un juicio que podría arrojar luz sobre la gravedad de los actos cometidos. Este caso ha suscitado comparaciones inquietantes con situaciones similares en otros países, como el dramático caso de la francesa Gisèle Pelicot, quien fue víctima de una explotación aún más escalofriante por parte de su esposo. La historia resuena como un recordatorio doloroso de la fragilidad de las libertades personales y la necesidad urgente de protección para las víctimas de abusos.
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