La mañana en el monte Picayo de Pozohondo tenía un tinte especial, marcado por un viento persistente que parecía acompañar a los atletas en su esfuerzo. Este escenario fue el telón de fondo de la tercera prueba del Circuito Provincial de Albacete, así como del Campeonato Provincial Escolar, donde el sudor y la estrategia se entrelazaron para dar forma a una jornada emocionante.
Ana Defez, del club BMT Casas de Ves, y Raúl Puche, representando a Caudete-o, se alzaron como los grandes triunfadores de esta prueba. En un recorrido desafiante, repleto de piedras sueltas que exigían una meticulosa elección de ruta, la astucia y la preparación de estos deportistas se tradujeron en un éxito contundente. Cada paso que daban no sólo era una carrera contra el reloj, sino también una lucha por mantener el equilibrio y la técnica en un terreno que parecía jugar en su contra.
La clave de esta competición, como manifestaron algunos de los asistentes, estaba en la decisión: elegir la ruta correcta para evitar el desgastante desnivel era fundamental. En este sentido, Defez y Puche demostraron que, más allá de la fuerza física, una mente aguda y una planificación cuidadosa son esenciales para sobresalir en este tipo de pruebas.
La jornada no sólo celebró a los ganadores. Las sonrisas y la camaradería entre los competidores, así como la animación de los espectadores, crearon un ambiente de comunidad que hace que eventos como este sean aún más significativos. La conexión entre los participantes, ya sea a través de un saludo antes de la carrera o un gesto de aliento durante la misma, intensificó la experiencia compartida en la que el deporte se convierte en un lazo que une a todas las personas presentes.
Fotografías de Inma Górriz capturaron esos instantes, trasladando la esencia de la competencia y la pasión que rodea a esta disciplina. Cada imagen parecía contar una historia propia, reflejando el esfuerzo, la estrategia, y sobre todo, la vida que se vive en cada carrera.
Al caer la tarde en Pozohondo, mientras el viento continuaba su danza habitual, los competidores y sus seguidores comenzaron a despedirse, satisfechos. Este evento no solo se trató de una prueba física, sino también de una celebración del espíritu deportivo que une a todos los que se atreven a enfrentarse a la naturaleza y a sí mismos, dejando en el aire la promesa de que la próxima edición traerá aún más emociones y desafíos para quienes se apasionan por el deporte.
Fuente: Federación de Orientación de Castilla-La Mancha















