El Partido Democrático de Corea del Sur tomó la decisión unánime de expulsar al alcalde Kim Hee-su tras sus controvertidas declaraciones sobre «importar» mujeres de países como Sri Lanka y Vietnam para casarse con hombres de zonas rurales. Esta sugerencia, realizada durante un foro público, desató críticas por considerarse un comentario despectivo hacia las mujeres extranjeras, en un contexto delicado donde el país enfrenta una alarmante baja tasa de natalidad, que recientemente alcanzó niveles récord, situándose en 0,75 hijos por mujer.
La respuesta a estas palabras no se hizo esperar. La Embajada de Vietnam presentó una nota de protesta, lo que llevó a las autoridades provinciales a emitir una disculpa oficial, subrayando que los comentarios del alcalde no reflejaban los valores de la región. A pesar de la expulsión del partido, Kim sigue en su cargo y se defendió alegando que su expresión se basó en una «mala elección de palabras», enfatizando que no fue su intención denigrar a nadie.
Esta controversia resalta la tensión existente en Corea del Sur, donde la preocupación por la baja natalidad y la aceptación de inmigrantes se entrelazan. Actualmente, cerca del 23% de los matrimonios por inmigración en el país involucran a ciudadanos vietnamitas, un dato que pone de relieve cómo la dinámica social y demográfica de Corea del Sur se está transformando en medio de un debate cada vez más amplio sobre el futuro del país.
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