En la ciudad de Morón, en el centro de Cuba, al menos cinco personas han sido arrestadas tras una serie de disturbios que surgieron durante una protesta en la que se atacó la sede del Partido Comunista de Cuba (PCC). Esta manifestación, que comenzó pacíficamente, fue motivada por las quejas sobre constantes apagones y la crisis alimentaria que enfrenta la población. Durante el desarrollo de la protesta, un pequeño grupo de manifestantes lanzó piedras y causó daños significativos, lo que llevó a la intervención de las autoridades locales.
Según el Ministerio del Interior, la situación escaló tras un intercambio con representantes del gobierno, que generó una respuesta violenta de algunos manifestantes. Además de la sede del PCC, se reportaron daños en otros establecimientos de la localidad, incluidos supermercados y farmacias. Los testimonios de los manifestantes indican que, durante la movilización, se corearon consignas como “¡Libertad!” y “¡No tenemos miedo!”, evidenciando el descontento hacia la administración del presidente Miguel Díaz-Canel.
Este evento se inscribe en un contexto más amplio de protestas en Cuba, donde medios de comunicación afines a la oposición reportan que las manifestaciones han persistido durante varias noches, incluso en la capital, La Habana. La respuesta del gobierno ha incluido el despliegue de fuerzas de seguridad, lo que ha intensificado el clima de tensión entre las autoridades y los ciudadanos que exigen mejoras en sus condiciones de vida y un cambio en la dirección política del país.
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