En un nuevo incidente trágico en Mineápolis, un hombre fue abatido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante una redada, marcando la segunda muerte en poco más de dos semanas en la ciudad, en el contexto de las operaciones de inmigración ordenadas por el gobierno de Donald Trump. La policía local confirmó el fallecimiento, mientras que el gobernador de Minnesota, Tim Walz, expresó su indignación en redes sociales, acusando a los agentes federales de perpetuar una violencia inaceptable.
El suceso ha desatado una ola de protestas que han sacudido a la comunidad, donde miles de habitantes se manifestaron el día anterior para demandar el fin de estas redadas. Esta movilización, que se llevó a cabo a pesar de las gélidas temperaturas de -23 grados, ha sido impulsada por un sentimiento generalizado de injusticia tras incidentes previos, como la muerte de una mujer durante un operativo del ICE. Organizaciones locales han convocado un movimiento llamado «ICE fuera de una vez», exigiendo la retirada de los agentes y la rendición de cuentas por los abusos.
Los manifestantes también han hecho eco de sus preocupaciones sobre el clima de temor y violencia que estas operaciones han creado en la ciudad, instando a una investigación de las acciones del ICE y reclamando el cese de su financiamiento. En este contexto de tensión, el alcalde de Mineápolis apoyó las protestas, subrayando la resiliencia de los ciudadanos que, a pesar de las adversidades climáticas, han decidido levantarse en defensa de sus derechos y de sus vecinos perseguidos.
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