Un petrolero de origen turco, cargado con 140.000 toneladas de petróleo ruso, fue atacado este jueves en el mar Negro, a unas quince millas del Bósforo, en un incidente que ha captado la atención de los medios locales. Afortunadamente, el barco, conocido como Altura, no está en riesgo de hundirse, y ninguno de los 27 tripulantes ha sufrido heridas durante el ataque, que involucró drones tanto aéreos como navales y causó daños en el puente y una entrada de agua en la sala de motores.
El Altura había zarpado previamente del puerto ruso de Novorosíisk y ha estado bajo las sanciones impuestas por Estados Unidos y Europa, que buscan limitar la capacidad de Rusia para financiar su intervención militar en Ucrania a través de la venta de petróleo. Tras el ataque, los servicios de guardacostas turcos respondieron rápidamente y enviaron buques de apoyo en respuesta a la solicitud de ayuda del petrolero.
Esta embarcación no es nueva en el ámbito de las sanciones; antes de ser rebautizada como Altura tras un cambio de propietario, navegó durante años bajo el nombre de Beşiktaş Dardanelles. Propiedad desde noviembre pasado de la naviera Pergamon Shipping, con sede en Estambul, el petrolero se convierte en un claro ejemplo de cómo el tráfico de petróleo ruso sigue siendo un punto focal en la geopolítica actual, en medio de un contexto de tensiones crecientes en la región.
Artículo resumido que puedes leer completo aquí

















