Las autoridades chinas han confirmado que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizará una visita oficial a China del 13 al 15 de mayo. La invitación fue extendida por el presidente Xi Jinping, marcando un hito en las relaciones bilaterales que se habían visto complicadas por tensiones en el pasado. Este encuentro se había planeado anteriormente para marzo, pero se pospuso debido a la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Trump ha expresado su entusiasmo por el evento, prometiendo que será un «acontecimiento monumental». Mientras los dos líderes se preparan para dialogar, una delegación china liderada por el viceprimer ministro He Lifeng viajará a Corea del Sur para sostener conversaciones comerciales con Estados Unidos, resaltando la importancia del intercambio económico entre las naciones. Este viaje es visto como una oportunidad para abordar temas que han generado fricción y para trabajar en una tregua arancelaria alcanzada en el pasado.
Paralelamente, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, también estará de visita en Corea del Sur y Japón para mantener reuniones que fortalecerán las relaciones económicas en la región. Este enfoque en la seguridad económica y productiva pone de manifiesto el interés de ambas naciones por colaborar en un contexto internacional que sigue siendo incierto y desafiante.
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