La Armada del Ejército Popular de Liberación de China ha llevado a cabo con éxito el lanzamiento de un misil balístico de largo alcance desde un submarino nuclear en el Océano Pacífico, celebrando este hecho como el primer ensayo de su tipo en dos años. La prueba se produce en un contexto de intensificación de las tensiones en la región, especialmente con Japón, y coincide con una mayor actividad militar china cercana a Taiwán. Aunque la agencia estatal Xinhua ha asegurado que el lanzamiento forma parte de un plan anual de entrenamiento militar notificado a los países pertinentes, la situación regional sigue siendo delicada y observada con atención por las potencias vecinas.
Se trata de una prueba significativa, ya que, según informes, no se conocía un lanzamiento de un misil desde un submarino chino desde 1982, y mucho menos desde un submarino de propulsión nuclear. A pesar de que el gobierno chino ha subrayado que el ejercicio no está dirigido contra un país en particular, el despliegue militar en el Pacífico ha generado preocupación en Taiwán, que ha reportado la presencia de flotas navales chinas en las aguas circundantes, así como maniobras en áreas estratégicas en un momento en que las relaciones entre Pekín y Tokio se encuentran en una baja histórica.
Este lanzamiento se produce además en un marco de tensiones crecientes entre China y Japón, exacerbadas por las declaraciones de líderes políticos que han sugerido una posible intervención nipona en el caso de un ataque chino a Taiwán. A medida que las maniobras conjuntas entre China y Rusia se preparan para llevarse a cabo en el área, la situación en el Pacífico occidental refleja un entorno de creciente desafío y reconfiguración de alianzas en la zona, marcando un punto de inflexión en la dinámica de poder regional.
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